domingo, 25 de agosto de 2013

¿Que os parece este artículo? Yo NO SOY UNA ZORRA, SOY UNA LOBA

Etimologicamente: puto,ta
m. y f. vulg. Persona que ejerce la prostitución. Servicio a cambio de una remuneración o contrapestación económica, en algunos casos, la mayoria, esclavizadas sexualmente por mafias que roban sus papeles en la frontera, las violan, y usurpan su dignidad. ¿Lo han elegido ellas? ¿son felices siendo dregadadas y cosificadas, relegadas a ser un mero instrumento sexual? Está bien ser polémico, sobretodo por cuestiones de marketing. Este artículo es un reflejo más de lo que intentas criticar, la sexualidad va con la persona, independientemente del sexo y es un acto íntimo, de echo descubrir la sexualidad solos es muy importante.Tu sexo es tuyo es un libro muy interesante para público femenino que desmitifica la sexualidad patriarcal en la que vivimos. Sivia de Bejar, no creo que a estas alturas este artículo sea necesario, si te consideras objeto sexual y eres féliz así ¿porque contarlo? Me da un poco de compasión el concepto que tienes de ti misma, pero bueno....tu misma. Yo no necesito cosificarme, soy consciente del poder sexual que todas tenemos yo no soy una zorra, soy una loba, una mujer que se pone sola a cuatro patas y ayuda de plácer sintiendo como curre un hilillo de vida entre mis piernas cada vez que descubro mi clítoris, una mujer que ama su cuerpo y elige que tipo de relaciones quiere y que no....Otro libro interesante es mujeres que corren con lobos de

La verdad sobre ser una zorra

Publicado: 23/08/2013 07:11

Yo soy una zorra. Una zorra muy puta. Eso dice un montón de gente. La gente que lee mi blog y no está de acuerdo con su premisa. Gente a la que no le gusto. Mujeres que piensan que el sexo es asqueroso. Chicos que buscan una chica que puedan presentar a sus madres y piensan que como yo hablo abiertamente sobre sexo, no me gustan las cenas familiares o las madres.
Hay muchas razones por las que piensan eso. Me he acostado con un par de chicos. Más de 10. Más de 20. ¿Quieres seguir adivinando? He escrito mucho sobre mi vida sexual. He compartido historias personales porque pensaba, y pienso, no solo que escribo bien, sino que era una buena historia. Una que todavía creo que tendrá un final feliz en algún momento de todo este drama de emails de odio que incluye una nota en el parabrisas del coche de mi madre que decía: "Espero que estés orgullosa de la puta que has criado".
Hace poco empecé a ver la serie de Aaron Sorkin The Newsroom. Al principio no me gustaba el personaje de Sloan Sabbith. Esa presentadora economista excepcionalmente atractiva, increíblemente inteligente, siempre armada con una respuesta inmediata ingeniosa.
Ví el episodio del domingo pasado . Hubo dos momentos que me atraparon. Maggie pregunta sobre Sandra Fluke: "¿Qué pasa con las putas?" El segundo momento fue la difícil situación de Sabbith. Sale con un chico. Él le hace fotos, con el consentimiento de ella, y luego ella rompe la relación. Él sube las fotos a una página web. Todo el mundo ve el cuerpo de Sabbith. Su trabajo está en riesgo. Toda la gente lo sabe. Ella se sienta en una habitación oscura, llorando en silencio y dice: "Me quiero morir".
Nunca pensé que le daría las gracias a Aaron Sorkin. Por yo qué sé, cualquier cosa. Pero en voz baja se las di.
Más tarde, en el mismo episodio, Sabbith se enfrenta al ex que filtró las imágenes mientras este está en una reunión. Le da una patada en los huevos, le pega un puñetazo en la boca, y le hace una foto a su nariz ensangrentada.
La zorra cachonda gana. Y eso, amigo mío, es magia. Porque la zorra puta nunca gana, ya ves. Las chicas de las que se publican fotos nunca ganan. Pierden sus trabajos, pierden su reputación. Se sienten humilladas, avergonzadas. De sus cuerpos. Piden disculpas por ser sexuales en su vida privada. Por las cosas que hacemos en la privacidad de nuestros dormitorios que ninguno hacemos ni deberíamos hacer pero que parece que sí porque, hey, hay 9.000 millones de personas en este planeta y de alguna forma han llegado hasta aquí. Sabbith se sienta en un cuarto oscuro y dice: "Me quiero morir". Porque le dejó a su novio hacer fotos, y él las publicó. Fotos no de ella matando cachorros, o maltratando a niños o violando a ancianos. Fotos de sí misma. Su cuerpo. Las cosas que hay bajo su ropa. Las partes del cuerpo que al parecer son más ofensivas que los dedos de sus pies.
Luego vino Maggie. Maggie dijo todo lo que he estado diciendo durante años. "¿Qué tiene de malo ser una puta?"
A todas nos da miedo esta etiqueta. Y lo irónico es que la mayoría de nosotras (y tal vez esté equivocada, pero estoy bastante segura de que no) hacemos esas cosas de zorra cachonda. Hacemos fotos. Enviamos mensajes calientes por el móvil. Dormimos con nuestros novios. Maridos. Hacemos mamadas. Nos desnudamos. Tenemos vaginas. Las usamos. Algunas de nosotras, a veces, incluso disfrutamos de su uso. Tenemos tetas y pezones y culos. De los que evidentemente todas deberíamos estar avergonzadas. Porque somos las únicas que lo hacemos. ¿Me escucháis, todas las mujeres del planeta? Sois las únicas que hacéis lo que estáis haciendo con ese chico (o chica, o peor aún, con los dos). Y es tan, tan increíblemente doloroso y malo y vergonzoso. ¿Qué? ¿Quieres saber por qué? Oh. Porque... ¿zorra?
El otro día me llamaron zorra en internet, por la billonésima vez. Por un artículo que escribí sobre el oficio de ser barman, nada menos. Como si fuese también un insulto. Yo no soy una ganadora del Pulitzer. ¿Pero sabes lo que soy? Una buena persona. ¿Meto la pata? Claro. ¿Cometo errores? Por supuesto. ¿Grandes? A veces. ¿He hecho cosas de las que me arrepiento? Sí. ¿He hecho cosas de las que no me arrepiento, pero que otras personas consideran que debería hacerlo? Sí. Soy un ser humano. Con tetas. Y una vagina. Y el uso que les dé no es lo que me hace ser buena, o mala. Una vez escribí que si una mujer descubriese la cura para el SIDA, pero al día siguiente saliesen fotos de ella desnuda con un vibrador, ESA es la historia que saldría en las noticias. Porque es evidente, los dildos hacen daño a la gente. (Inserte broma aquí). Porque es evidente, las mujeres que tienen relaciones sexuales hacen daño a las personas. ¿Una mujer haciendo fotos de esas cosas acojonantes bajo su ropa? A ver, no voy a decir que sea igual de horrible que niños con cáncer, pero... sí.
Agradecí en silencio a Aaron Sorkin no porque abriese un debate sobre el sexismo y las mujeres y los dobles raseros. Esa doble moral increíblemente frustrante seguirá existiendo para el resto de mi vida y mucho tiempo después. Lamento romper su corazón, señoras. Agradecí a Sorkin por dar a la zorra cachonda "abierta" el final feliz. Por recordarle al mundo que una puta cachonda a la que le pillan haciendo las cosas (que todos hacen) que nadie se atrevería a hacer, sigue siendo una buena persona. Que incluso con internet y blogs de cotilleos y dobles raseros, las zorras todavía pueden ganar. Y tener su momento para darle una patada en los huevos al chico y hacer que se sienta tan mal por el simple hecho de tener pene, como se sienten muchas mujeres por tener vagina cuando una fotografía privada se publica en internet.
Me niego a pedir disculpas por ser una zorra y escribir sobre ello si consigo que una chica en este país no se siente en un cuarto oscuro y diga "quiero morir" mientras la gente le llama puta. Para recordarle a todo el mundo que las zorras hacen buenas cosas. Hacen deporte y ganan premios y ayudan a los enfermos. Ganan elecciones y juicios. Quieren a sus familias. Son buenas amigas que trabajan como voluntarios en refugios de animales y envían paquetes a los soldados en el extranjero. Le dan al indigente del que todo el mundo pasa diez dólares. Y no lo hacen para que les perdonen ser unas putas cachondas. Lo hacen porque son buenas personas.

La diferencia entre ser féliz y no serlo es NUESTRA ACTITUD






A un hombre le han contado que existe un árbol con la milagrosa facultad de hacer realidad todos los deseos del que se guarece bajo su sombra.

Este hombre, después de años de encarnizada búsqueda, encuentra ese árbol. Se sienta bajo él y piensa en una suculenta cena. De inmediato aparecen múltiples y maravillosos manjares. Cuando se cansa de comer, imagina bellas mujeres. Aparecen entonces hermosas muchachas que le permiten satisfacer sus deseos. Al hito de los placeres carnales, pide riquezas. Aparecen cofres llenos de joyas y monedas de oro. El hombre comienza a temblar, temiendo que vengan a robarle sus tesoros. Entonces, aparece una banda de sanguinarios ladrones que lo cortan la cabeza y se llevan todo cuanto había acumulado.


Dice el maestro : Llevamos el infierno y el paraíso dentro de nosotros. El árbol (que representa el mundo) nos dará aquello que proyectemos en él.

Un texto encontrado en el libro Cabaret Místico de Alejandro Jodorowsky


¿Qué diferencia a una persona optimista de una persona pesimista? La actitud con la que afronta su vida, la primera persona la optimista ante un obstáculo no se rinde ¿porqué? para empezar tiene confianza en si misma y una mente creativa que en lugar de quedarse en el obstáculo está buscando la solución, ve en ese problema una enseñanza escondida, una oportunidad de aprendizaje y crecimiento, ya ha saltado obstáculos antes y lo afronta como una aventura, como un reto, en cambio el pesimista, mucho antes de que aparezca el problema, ya se ha rendido, ha bajado los brazos, ha caido en la autocompasión y se ha imaginado mil consecuencias negativas que quizás nunca pasen, que le crean una ansiedad y un estado emocional bloqueante de la creatividad y la capacidad de resilencia, si nos tomamos la vida como una aventura, confiamos plenamente en nosotros y sustituimos problema por reto....hemos ganado mucho, LA ACTITUD
 

A mi modo de ver, resulta mucho más saludable emocionalmente mantener una actitud positiva. Si bien es bueno como norma general, la auténtica importancia de una buena actitud frente al mundo recae en que esta te permite afrontar mejor los malos momentos. Es mucho más sencillo superar una situación comprometida cuando piensas que vas a ser capaz de superarla que cuando decides desde un principio que no hay nada que puedas hacer para mejorar la situación, o en su defecto, para aceptar lo que suceda.
Por supuesto, no siempre se podrá mantener una actitud segura o positiva. Hay ocasiones en las que todos nos sentimos vulnerables, en las que nos rendimos por estar cansados de pelear o nos vemos abrumados y superados por la situación. Somos humanos, y en nuestras vidas hay ocasiones en las cosas que lo que sucede es superior a nuestra voluntad. Hay ocasiones en las que la gente necesita dejarse caer y pasar por su momento de duelo.
La importancia de nuestra actitud recae en el día a día. Todos podemos tener un mal día, pero sin que eso se convierta en una costumbre. Lo que importa, lo que realmente importa, es cómo decidimos ver e interactuar con el mundo que nos rodea. Si decides que eres tú quien tiene la última palabra en si tu mundo es triste, o es un mundo con pizcas de colores aunque el panorama general sea gris. Lo que importa, es el día a día. Conseguir ver las cosas con una actitud positiva aunque sea ligeramente.
Lo bueno de la actitud, es que puede cambiarse una vez que descubres que hay más de una manera de afrontar las cosas. Es un proceso, largo o corto según cada persona, pero lo importante es que puede cambiarse, si uno lo desea.

CUENTO SOBRE LA IMPORTANCIA DE LA ACTITUD POSITIVA



En una pequeña ciudad hubo una vez cuento vacío. Tenía un aspecto excelente, y una decoración impresionante, pero todas sus hojas estaban en blanco. Niños y mayores lo miraban con ilusión, pero al descubrir que no guardaba historia alguna, lo abandonaban en cualquier lugar.
No muy lejos de allí, un precioso tintero seguía lleno de tinta desde que hacía ya años su dueño lo dejara olvidado en una esquina. Tintero y cuento lamentaban su mala suerte, y en eso gastaban sus días.
Quiso el azar que una de las veces que el cuento fue abandonado, acabara junto al tintero. Ambos compartieron sus desgracias durante días y días, y así hubieran seguido años, de no haber caido a su lado una elegante pluma de cisne, que en un descuido se había soltado en pleno vuelo. Aquella era la primera vez que la pluma se sentía sola y abandonada, y lloró profundamente, acompañada por el cuento y el tintero, que se sumaron a sus quejas con la facilidad de quien llevaba años lamentándose día tras día.
Pero al contrario que sus compañeros, la pluma se cansó enseguida de llorar, y quiso cambiar la situación. Al dejar sus quejas y secarse las lágrimas, vio claramente cómo los tres podían hacer juntos mucho más que sufrir juntos, y convenció a sus amigos para escribir una historia. El cuento puso sus mejores hojas, la tinta no se derramó ni un poco, y la pluma puso montones de ingenio y caligrafía para conseguir una preciosa historia de tres amigos que se ayudaban para mejorar sus vidas.
Un joven maestro que pasaba por allí triste y cabizbajo, pensando cómo conseguir la atención de sus alumnos, descubrió el cuento y sus amigos. Al leerlo, quedó encantado con aquella historia, y recogiendo a los tres artistas, siguió su camino a la escuela. Allí contó la historia a sus alumnos, y todos se mostraron atentos y encantados.
Desde entonces, cada noche, pluma, tintero y cuento se unían para escribir una nueva historia para el joven profesor, y se sentían orgullosos y alegres de haber sabido cambiar su suerte gracias a su esfuerzo y colaboración.

Autor..

La cosecha de la vida

Me encantan las moras desde muy pequeña, cuando era pequeña iba a recogerlas con mis padres, bueno, las recogían ellos, ya se sabe que es un fruto que vive entre zarzas y las zarzas tienen pinchas que para niños son muy molestas, ayer aprovechando que los días ya acortan y el calor va remitiendo poco a poco, me dí un paseo por las afueras del pueblo en el que vivo, y me dispuse a recoger moras, no eran muy grandes, a medida que iba recogiendo, me dí cuenta que las que podía coger, por mi estatura o destreza, eran las más pequeñas, pero que las más jugosas y grandes estaban muy lejos de mi alcance, tenía que bordear toda la zarza o atreverme a meterme dentro de ella y pincharme, así de esta forma tan sencilla, la naturaleza me dió una lección, los mejores frutos de la vida son los que en apariencia parecen más dificiles, aquelos por los que tenemos que esforzarnos y trabajar más. Las oportunidades muchas veces en la vida vienen ocultas en forma de problema y será nuestra actitud, nuestra destreza, nuestra voluntad, las que nos harán alcanzar el dulce fruto de la cosecha de la vida o conformarnos con la mata más verde y agria.



En la cosecha de muchos productos no hay sorpresas. Si la siembra ha sido escasa, la cosecha también lo será; y por el contrario, una siembra abundante dará como resultado una siega abundante; es obvio que los frutos resultantes serán proporcionales a las semillas sembradas.
La cosecha que obtendremos al final de nuestra vida sigue una pauta similar. Nosotras vamos por la vida, y a nuestro propio paso esparcimos poco a poco semillas. La calidad de esas semillas depende mucho de nuestra actitud. Si sembramos semillas de alegría, amor y bondad, nuestra cosecha será abundante y alcanzará para saciar el hambre ele amor y de alegría de mucha gente.
Se nos llama a ser sembradores prudentes y generosos. El corazón y la mente son los mejores terrenos para sembrar, y en dicha tarea recibiremos el auxilio del Amor Universal, quien hará que la semilla germine y dé frutos para la eternidad.

CUENTO UNO COSECHA LO QUE SIEMBRA

UNO COSECHA LO QUE SIEMBRA


Una mañana una mujer bien vestida se paró frente a un hombre desamparado, quien lentamente levantó la vista... y miro claramente a la mujer que parecía acostumbrada a las cosas buenas de la vida. Su abrigo era nuevo. Parecía que nunca se había perdido de una comida en su vida. Su primer pensamiento fue: “Solo se quiere burlar de mi, como tantos otros lo habían hecho ... 
 
"Por Favor Déjeme en paz !! gruñó el Indigente... Para su sorpresa, la mujer siguió enfrente de el. Ella sonreía, sus dientes blancos mostraban destellos deslumbrantes.
"¿Tienes hambre?" preguntó ella. "No", contestó sarcásticamente. "Acabo de llegar de cenar con el presidente ... Ahora vete."
La sonrisa de la mujer se hizo aún más Grande.
De pronto el hombre sintió una mano suave bajo el brazo. "¿Qué hace usted, señora?" -preguntó el hombre enojado.
“Le digo que me deje en paz” !!

Justo en ese momento un policía se acercó. "¿Hay algún problema, señora?" -le preguntó el oficial ..
"No hay problema aquí, oficial, contestó la mujer .. "Sólo estoy tratando de ayudarle para que se ponga de pie ...
¿Me ayudaría? El oficial se rascó la cabeza. "Si, el Viejo Juan, Ha sido un estorbo por aquí por los últimos años.
¿Qué quiere usted con él?" Pregunto el oficial ...
"Ve la cafetería de allí?" -preguntó ella. "Yo voy a darle algo de comer y sacarlo del frío por un ratito."
"¿Está loca, señora?" el pobre desamparado se resistió. "Yo no quiero ir ahí! Entonces sintió dos fuertes manos agarrandolo
De los brazos y lo levantaron.
"Déjame ir oficial, Yo no hice nada .."

"Vamos Viejo, esta es una Buena oportunidad para ti," el oficial le susurro al oido ."
Finalmente, y con cierta dificultad, la mujer y el agente de policía llevaron al Viejo Juan a la cafetería y lo sentaron en una mesa en un Rincón de la cafetería. Era casi mediodía , la mayoría de la gente ya había almorzado y el grupo para la comida aún no había llegado ...
El gerente de la cafeteria se acercó y les pregunto. "¿Qué está pasando aquí, oficial?" "¿Qué es todo esto?
Y este hombre esta en problemas?"
"Esta señora lo trajo aquí para que coma algo," respondió el policía.

"Oh no, Aquí no !" el gerente respondió airadamente. "Tener una persona como este aquí es malo para mi negocio !!!

El Viejo Juan esbozó una sonrisa con sus pocos dientes. "Señora, se lo dije. Ahora, si van a dejarme ir ?. Yo no quería venir aquí desde un principio."
La mujer se dirigió al gerente de la cafetería y sonrió .. "Señor, ¿está usted familiarizado con Hernandez y Asociados ??,

la firma bancaria que esta a dos calles ?"
"Por supuesto que los conozco", respondió el administrador con impaciencia. "Ellos tienen sus reuniones semanales en una de mis salas de banquetes."

"¿Y se gana una buena cantidad de dinero con el suministro de alimentos en estas reuniones semanales?"
PREGUNTO La Señora ...
"¿Y eso que le importa a usted?

Yo, señor, soy Penélope Hernandez, presidente y dueña de la compañía ". “Oh Perdon !! dijo el gerente ...

La mujer sonrió de nuevo .. "Pensé que esto podría hacer una diferencia en su trato."
Le dijo al policía, que fuertemente trataba de contener una carcajada. "¿Le gustaría tomar con nosotros una taza de café o tal vez una comida, oficial?" "No, gracias, señora", replicó el oficial. "Estoy en servicio".
"Entonces, quizá, una taza de café para llevar ?"
"Sí, señora. Eso estaria mejor".
El gerente de la cafetería giró sobre sus talones como recibiendo una orden. –
“Voy a traer el café para usted de inmediato señor oficial "

El oficial lo vio alejarse. Y opino :"Ciertamente lo ha puesto en su lugar", dijo.
"Esa no fue mi intención “ dijo la señora ... Lo crea o no, tengo una buena razón para todo esto".

Se sentó a la mesa frente a su invitado a cenar. Ella lo miró fijamente...
"Juan ¿te acuerdas de mí?"
El viejo Juan miro su rostro, el rostro de ella, con los ojos lagañosos "Creo que sí - Digo , se me hace familiar".

"Mira Juan , quiza estoy un poco mas grande , pero mirame bien", dijo la Señora .. "Tal vez me veo mas llenita ahora ... pero cuando tu trabajabas aqui hace muchos años vine aqui una vez, y por esa misma puerta, muerta de hambre y frio."
Algunas lágrimas posaron sobre sus mejillas ..

"¿Señora?" dijo el Oficial, No podía creer lo que estaba presenciando, ni siquiera pensar que la mujer podría llegar a tener hambre.
"Yo acababa de graduarme de la Universidad en mi pueblo", la mujer comentó. "Yo había llegado a la ciudad en busca de un trabajo, pero no pude encontrar nada. Con la voz quebrantada la mujer continuaba: Pero cuando me quedaban mis últimos centavos y me habían corrido de mi apartamento. Caminaba por las calles, y era en febrero y Hacía frío y casi muerta de hambre. vi este lugar y entre con una poca posibilidad de que podría conseguir algo de comer. " Con lágrimas en sus ojos la mujer siguió platicando ...

Juan me recibio con una sonrisa. "Ahora me acuerdo", dijo Juan. "Yo estaba detrás del mostrador de servicio. Se acercó y me preguntó si podría trabajar por algo de comer”. “ Me dijiste que estaba en contra de la política de la empresa".
Continuó la mujer.. -Entonces, tu me hiciste el sándwich de carne mas grande que había visto nunca... me diste una taza de café, y me fui a un rincón a disfrutar de mi comida. Tenía miedo de que te metieras en problemas. Luego, cuando miré y te vi a poner el precio de la comida en la caja registradora, supe entonces que todo iba a estar bien ".

"Así que usted comenzó su propio negocio?" El viejo Juan dijo.

" Si, encontré un trabajo esa misma tarde. Trabajé muy duro, y me fui hacia arriba con la ayuda de Mi Padre Dios. Eventualmente empecé mi propio negocio que, con la ayuda de Dios, prosperó .." Ella abrió su bolso y sacó una tarjeta. "Cuando termines aquí , quiero que vayas a hacer una visita al señor Martínez. Él es el director de personal de mi empresa. Iré a hablar con él y estoy segura de que encontrará algo para que puedas hacer algo en la oficina ".
Ella sonrió. "Creo que incluso podría darte un Adelanto, lo suficiente para que puedas comprar algo de ropa y conseguir un lugar para vivir hasta que te recuperes. Si alguna vez necesitas algo, mi puerta está siempre abierta para ti Juan."

Hubo lágrimas en los ojos del anciano. "¿Cómo voy a agradecer? , preguntó.
"No me des las gracias", respondió la mujer. "A Dios dale la gloria. El me trajo a ti."

Fuera de la cafetería, el oficial y la mujer se detuvieron y antes de irse por su lado .. "Gracias por toda su ayuda, oficial."
Dijo La Sra. Hernandez.”
“Al contrario, dijo el oficial,", "Gracias. Vi un milagro hoy, algo que nunca voy a olvidar. Y ... Y gracias por el café. ".....

Que Dios te bendiga siempre y no te olvides que cuando tiramos el pan sobre las aguas, nunca sabes cuando será devuelto a ti .. Dios es tan grande que puede cubrir todo el mundo con su amor y a la vez tan pequeño para entrar en tu corazón.

Cuando Dios te lleva al borde del acantilado, confia en él plenamente y dejate llevar.
Sólo 1 de 2 cosas va a suceder, o él te sostiene cuando tu te caes, o te va a enseñar a volar

sábado, 24 de agosto de 2013

¿Soy un buen amigo?

 Ciertamente vivimos una época de cambios en las relaciones, la era de la comunicación y la tecnología que están al servicio del hombre muchas veces en lugar de mejorar la comunicación, la dificultan, tenemos muchas relaciones virtuales, y hemos desvirtuado en parte, lo bonito de la comunicación en persona, la inmediatez de la risa, el abrazo, el tiempo que dedicamos a los demás, es invertir en vida, vivimos en una sociedad en que todos los días corremos, no se sabe muy bien en que dirección y nos encerramos tras móviles u ordenadores para hablar pero no saludamos o nos interesamos por lo más hermoso, COMPARTIR, hay un tiempo para todo, un tiempo para estar sólo, un tiempo de silencio y un tiempo para compartir. A veces tenemos la sensación de dar, dar y no recibir, quizás sea el momento de questionarse, ¿que tipo de amigo soy?

 

 

 

Cuento: Soy un buen amigo.

¿Soy un
buen amigo?

Hoy, al llegar a clase, la profesora les ha mandado sentarse en silencio, estaba un poco enfadada porque hay niños que no saben ser amigos de otros, y es que, ella ha visto, como los niños se pelean en el recreo y también, como algunos dicen cosas muy feas de otros.
La profesora, ha traído una caja mágica, en esa caja, esta su amiga la mariposa reposa, la mariposa reposa, es una mariposa, que siempre se portaba mal con los amigos, hasta que un día se dio cuenta que, cuando nos portamos mal, acabamos solos, muy, muy solos, y se empezó a portar bien.
Ahora, es la mariposa con más amigos del mundo, y está muy, pero que muy contenta.
La mariposa reposa, ha ido a contarles una historia, así que, los niños tienen que estar todos muy atentos.
“Hace mucho, mucho tiempo- empieza a decir la mariposa- existía un hombre que era muy, muy bueno, mucho más bueno que el resto de hombres, defendía a los amigos, los quería, les hacía regalos y les cuidaba, era tan bueno, tan bueno, que nunca se preocupaba porque le hicieran daño, aunque otra gente le tratara mal, él siempre estaba sonriendo y perdonaba a todo el mundo.
Pero un día, vinieron unos señores, que no querían que el mundo fuera bueno y bonito, y decidieron portarse muy mal, empezaron a romper cosas, a portarse mal con la gente, a insultarla y a pelearse con todo el mundo.
El hombre bueno, estaba muy preocupado por lo que ocurría, y la gente empezó a decirle, que él tenía que defenderse, si le pegaban, tenía que pegar, si le insultaban, tenía que insultar, pero el hombre bueno, no quería hacer esas cosas, él era bueno, y siempre lo sería.
Pero los hombres malos no dejaban de portarse mal, y un día, el hombre bueno, intentó explicarles que tenían que ser buenos como él, pero los hombres malos, se lo pasaban mejor siendo malos, aunque se quedaran solos y no tuvieran amigos.
Paso el tiempo, y la gente quería cada vez más al hombre bueno, y salían corriendo cada vez que veían al hombre malo.
Los hombres malos, se dieron cuenta de que cada vez estaban más y más solos, no tenían ningún amigo y el hombre bueno, siempre estaba acompañado”
-          Por eso- les dijo la mariposa reposa- siempre hay que ser bueno con los amigos, porque si no, nos quedamos muy solos.
Al terminar la clase, la mariposa se había ido, pero Pepe estaba muy, pero que muy preocupado, no sabía si él era un buen amigo, pero al ir a hablar con Lula, y ver que ella corría hacia él para jugar juntos en el patio del recreo, se dio cuenta, de que si ella, que era la mejor amiga del mundo, jugaba con él, era, porque él también era un buen amigo.

¿Y tú? ¿Eres un buen amigo?

No estoy sola, estoy conmigo misma

 A tod@s nos pasa, sentirnos sólos no es lo mismo que estar realmente, fisicamente sólo, en la vida nada es definitivo, excepto nosotr@s mismos, tenemos que aprender a estar sólos como un estado de estar con nosotros mismos.


Antes que nada, debes saber que sentirte solo o sola es un sentimiento normal y que todos nos sentimos así de vez en cuando. Sin embargo, pocas personas lo reconocen y menos en público. Hablando en confianza con otras personas verás que es de lo más normal. Sentimientos como la tristeza, la soledad, la sensación de aislamiento…  forman parte de nuestro abanico de emociones y deberías preocuparte más si no las sientes nunca (probablemente no eres consciente de ellas o las ocultas de algún modo) que si eres consciente de ellas cuando aparecen en ti. La clave está en aceptar estos sentimientos y verles el lado positivo. ¡Te juro que lo tienen! Son momentos únicos para conectar contigo mismo/a  y descubrir la profundidad de tu ser interior.
Entonces, ¿dónde está el problema? Si las sientes muy a menudo o de forma continuada por periodos de tiempo largos (más de seis meses aproximadamente) deberías plantearte buscar ayuda. Tampoco te preocupes por ello ya que acudir a un terapeuta es mucho más habitual de lo que parece.
En este post sin embargo voy a darte 6 consejos/ideas que pueden ayudar a sentirte mejor cuando te sientas solo o sola de forma puntual. En primer lugar, el sentimiento de soledad viene producido cuando nos separamos de nuestro yo interior, cuando lo dejamos de lado y estamos más pendientes del exterior que del interior. Luego es normal que nos sintamos solos ya que, en el fondo, nos hemos abandonado a nosotros mismos. La base pues es llevar a cabo acciones que nos permitan volver a conectar con nosotros mismos/as.

1- Cierra los ojos y respira
Haz previamente unos pequeños preparativos: sitúate en un espacio de tu casa en el que te sientas cómodo. Si puede ser, enciende alguna vela e incienso. Cierra los ojos poco a poco y, lentamente, con las rodillas semiflexionadas o sentado con las piernas cruzadas, toma aire lentamente por la nariz. Debes notar como entra en tu cuerpo, se expande por él y lo nutre. Puedes sacar el aire por la boca o la nariz. Hazlo poco a poco y poniendo mucha consciencia, entre tres y un máximo de diez veces (para evitar hiperventilar). Si sabes cómo hacerlo también puedes meditar, un día ya hablaremos sobre el tema.
2- Trátate como un niño/a
Supongo que habitualmente hablas contigo mismo interiormente. Cómo si dentro de ti hubiera otra persona. Pues bien, en este caso esta persona será tu niño interior. Si no, es un buen momento para empezar a practicar. Serás el encargado de hacer que se sienta bien, que esté contento, que pueda expresarse libremente y sin reproches de ningún tipo, haz que se ría, serás el encargado de cumplir todos sus deseos. Primero salúdale. Si no te contesta pregúntale que le pasa, que problema tiene, porqué está triste, que le apetece para cenar, si quiere jugar… Debes tratarlo con la máxima dulzura y comprensión. Si te cuesta, ten paciencia, es un niño. Te sorprenderá lo que te pueda decir.
3- Cocina
Busca el placer en la elaboración
. Tómate tu tiempo. Haz una receta especial (pero de dificultad asequible para tu nivel) para la persona más especial, o sea, tú. Pon música tranquila, sírvete una copa de vino, prepara los ingredientes tranquilamente, disfrutando de cada corte que hagas, con delicadeza, dando gracias por poderte dedicar ese tiempo. Un consejo, no hagas dos cosas al mismo tiempo, es decir, se trata de disfrutar preparando la comida, aunque te lleve dos horas, debes estar siempre relajado, pero atento a lo que haces en todo momento.

4- Haz alguna manualidad
Dibuja, pinta, esculpe… lo que a ti te guste más. ¿No sabes dibujar? ¡Eso no importa! Toma una fotografía o imagen de una revista, coge un papel en blanco (un poco gordo, de los buenos), un buen lápiz y empieza a dibujar. Antes dedica un mínimo de dos minutos a mirar la imagen que vas a representar, fíjate en los detalles, respira, conecta con ella. Sobretodo no pierdas la paciencia y no desesperes. Aguanta hasta el final, hasta que interiormente sepas que has terminado el dibujo. Es algo que debes sentir. Si lo acabas, verás que te ha quedado mucho mejor. Si no tienes práctica dibujando es normal que durante el proceso creas que te está quedando fatal pero no es así. Puedes ir retocando el dibujo y repasando las líneas. En la parte final, cuando ya tengas el esqueleto del dibujo, dibuja con fuerza, sin miedo, con líneas fuertes y personalidad (tu personalidad). Cuando acabes estarás orgulloso/a de ti mismo/a.
5- Sal a caminar
¡Tienes que salir a caminar solo!
Mejor dicho, sales a caminar contigo mismo. Nada de salir con gente, al menos por esta vez. Elige la ruta y disfruta del camino. Si te gusta el mar, la montaña, la llanura… La clave es que entres en contacto otra vez con la naturaleza. El dicho “Me siento más solo en una gran ciudad a rebosar de gente que solo en medio del campo” creo que es muy representativo.  No vale ir a dar una vuelta por la ciudad o el parque… Conecta con la naturaleza auténtica. Si tienes tiempo, elige una ruta un poco larga, también te sentirás orgulloso/a cuando llegues. Incluso puedes prepararte un tentempié para comer durante la ruta.
6- Mira tus fotos u organízalas
Es probable que surjan sentimientos de melancolía o profunda tristeza
cuando lo hagas, pero espera un rato, aguanta hasta que pase la emoción, verás como, en un rato, el sentimiento se transforma en algo mucho más bonito e internamente. Empezarás a sentirte mejor. Recuerda los buenos momentos, en soledad o compañía, no importa. Si quieres, elige algunas fotos que a ti te gusten y llévalas a revelar. Aprovecha para comprar algunos marcos que a ti te gusten, con todo el cariño. Cuando pases por delante de las fotos recordarás aquellos buenos momentos.
Si durante cualquiera de estas acciones lloras, bienvenido sea el llanto. No intentes guardártelo. Exprésalo. Cuando lo hayas sacado todo, verás como la percepción de tu alrededor empieza a cambiar. Probablemente parecerá que hay más luz y que el ambiente está más limpio. Eres tú, que estás mejor.
Espero que estos consejos te ayuden en tus momentos de tristeza o soledad. Si tienes alguna otra idea o consejo que utilices cuando te sientas solo o sola te invito a compartirlo con nosotros.
Narcís Vilà

viernes, 23 de agosto de 2013

Necesidad de pertenecer al grupo. SOCIABILIDAD

Así es....un día no te das cuenta y te sientes sólo porque no hay con quién compartir tiempo de ocio, aficiones, etc, reflexiones, haces autocrítica y te das cuenta que cuando no estás bien, no suele funcionar nada a tu alrededor, esta es la pescadilla que se muerde la cola, no estás bien, proyectas tu malestar los demás se van porque ¿eres insoportable? y tu soledad agudiza tu depresión....en fin...estoy cada vez más convencida que la amistad no hay que buscarla, aparece, y que una persona individualista no encaja en grupos y contradictoriamente los necesita, pensar en la vida social que he tenido y la que tengo ahora, me produce una tristeza y una sensación de frustración y culpabilidad que no soy muy sanas para un momento raro, de crisis vital como el que estoy o estamos viviendo.
 
 

La necesidad de pertenencia

Pertenecer y ser aceptado por un grupo es, según Maslow y otros autores, una necesidad humana fundamental. La mayoría de los seres humanos muestran un claro deseo de pertenecer y ser parte de algo más grande que ellos mismos. Esta necesidad de pertenencia desborda el ámbito familiar donde se satisface inicialmente y se extiende después al trabajo, al grupo de amigos, al barrio o comunidad local donde vivimos, y a las diferentes asociaciones y redes culturales o sociales con las que nos relacionamos a lo largo de nuestra vida. Pertenecer y ser aceptado en un grupo nos permite desarrollar relaciones sólidas y estables con otras personas y participar del flujo afectivo que las recorre. En este sentido, la necesidad de pertenencia es, en última instancia, la necesidad de dar y recibir afecto de otras personas, de ser parte de un entramado sólido de relaciones afectivas que nos nutren y que sostienen nuestra existencia.
Es cierto que algunas personas prefieren estar solas y apenas se involucran en colectivos o redes sociales. Sin embargo, salvo que se trate de ermitaños, la mayoría de las personas mantiene una relación afectiva con otras personas y experimenta a su manera la necesidad de pertenencia.  La soledad, cuando es buscada, puede ser un fuerte estímulo para el descubrimiento de uno mismo. En momentos de contemplación y silencio, nos es más fácil descubrir quiénes somos, qué queremos, así como reconectar con nuestro poder interior y aumentar nuestra auto-estima. No obstante, para que estos momentos de intimidad sean realmente beneficiosos han de ser elegidos, no impuestos. Y en general, nos resulta más fácil entrar en un tiempo de silencio y recogimiento cuando sabemos que al final nos espera el reencuentro con la gente que nos quiere y queremos, que cuando, por las razones que sean, nos vemos forzados a pasar largas temporadas sin apenas contacto con otras personas.
Es precisamente en esos momentos forzados de soledad que se revela con toda su fuerza la importancia de la necesidad de pertenencia. Las personas que, por diferentes razones (abandono, extravío, encarcelamiento, etc.), han pasado por largos periodos de aislamiento han señalado que les resultaba más difícil la gestión emocional de su situación que la privación física. Cuando el periodo de soledad se prolonga en el tiempo una persona puede sufrir diversos desordenes emocionales incluyendo insomnio, ataques de miedo, depresión, cansancio, estrés y confusión general. En una sociedad individualista como la nuestra, la soledad no elegida por la que pasan millones de personas produce síntomas similares a los anteriores, llenando la vida de esas personas de tristeza, depresión o ansiedad por un futuro que resulta difícil sin el apoyo de alguien cercano.
Desde una perspectiva evolucionista, una posible causa de esta necesidad de pertenencia se halla en un pasado remoto, cuando pertenecer a un grupo era fundamental para la supervivencia. Vivir en grupo permitía a los miembros de una tribu repartirse la carga de trabajo y protegerse mutuamente de potenciales peligros externos. En la actualidad, al menos en la sociedad occidental, esta necesidad de protección mutua no es tan evidente. Pero la necesidad quedó recogida de alguna manera en la biología de nuestro ser, y aunque ya no vivimos en tribus, la gente todavía siente el impulso de proteger y dar afecto a aquellas personas que quiere y que forman parte de sus grupos más cercanos, así cómo de sentirse protegidos y cuidados por ellos. Tal vez lo más interesante de esta incesante evolución es el hecho de que el sentido de pertenencia se ha extendido, al menos para algunas personas, a toda la familia humana y, cada vez con más fuerza, a todos los seres vivos, aunque esto se realice efectivamente a través de grupos y redes sociales concretos a través de los cuales canalizamos nuestro afecto por la humanidad y la vida.
Esta necesidad de pertenecer, de ser aceptado por un grupo, es tan grande que las personas, en general, reaccionamos mal cuando un grupo al que queremos o creemos pertenecer nos ignora, nos evita o, lo que es peor, nos rechaza de manera explícita impidiéndonos formar parte de él. El rechazo, en diferentes formas, es una práctica habitual en la familia, la escuela, en las pandillas de adolescentes, en los centros de trabajo, etc., siendo causa de graves desórdenes emocionales. Las personas rechazadas se sienten frustradas, ansiosas, solas y, en casos extremos, deprimidas y con escasa auto-estima. Con el tiempo, el temor al rechazo les lleva a mantener relaciones superficiales con la gente, evitando el compromiso y adoptando una actitud de indiferencia hacia los demás y hacia las posibilidades de colaboración con otras personas.
En el plano social, el rechazo de una mayoría dominante hacia cualquier miembro de un grupo minoritario se conoce como marginación o exclusión social. Se trata de un proceso de ruptura social (en algunos casos, como resultado de situaciones de opresión y dominación que vienen de lejos), por el que algunos grupos o personas quedan separadas de las relaciones sociales e instituciones existentes, lo que les impide una participación plena en las actividades normales de la sociedad en la que viven, hallándose por tanto en una situación de desventaja. La exclusión social suele estar relacionada con la pobreza, la falta de educación, o la pertenencia a minorías étnicas. También se aplica a formas de discriminación relacionadas con el género, la edad, la orientación sexual, las creencias religiosas, etc. Cualquiera que sea la causa, las personas socialmente excluidas experimentan síntomas similares a los comentados anteriormente, mostrando en general una baja auto-estima.
Y es que recientes estudios sobre identidad social y autoestima revelan que esta última característica no depende solamente de cualidades personales, sino del valor percibido de los grupos a los que pertenecemos. En general, las personas que forman parte de grupos con poder o bien valorados, o —y esto es lo más interesante— de grupos de los que se sienten orgullosos de pertenecer aunque se trate de grupos socialmente poco valorados o con poco poder, suelen tener más autoestima que aquellas personas pertenecientes a grupos que no valoran o que se sienten excluidas de cualquier grupo. Si pensamos, como Maslow, que la auto-estima es una necesidad humana fundamental que nos permite enfrentar la vida con más confianza, benevolencia y optimismo, conseguir nuestros objetivos y auto-realizarnos, se entiende la importancia de crear grupos y redes sólidas, que funcionen bien tanto en sus procesos internos como en la consecución de sus objetivos, dispuestos a trabajar las diferencias, fomentar la inclusión y abrazar la diversidad. Grupos, en definitiva, de los que nos sintamos orgullosos, que nos permitan satisfacer nuestra necesidad de pertenencia, reforzar nuestra autoestima, y ser canal expresivo de nuestra creatividad y confianza en la vida.

Amar es comprender hasta cuando no se entiende






Una noche, hace unos dos años, volvía a casa en el coche, venía de una "bolo", una actuación, un monólogo, era la segunda vez que actuaba en el Pub, la primera realmente les gusté mucho, con lo cual la segunda ya pesaba la responsabilidad de no decepcionar, es lo que tenemos los seres humanos vivimos en base a expectativas, y cuando una vez has gustado, sea lo que sea que hagas, se ha creado una expectativa, con lo cual, tu listón está más alto. El bolo salió, mi sensación no fue la misma que la de la noche anterior, el caso es que andaba un poco o un mucho decepcionada, ya sabeís que esto de la comunicación y la emoción es como una ruleta rusa en la que un día estás emocionalmente arriba y transmites y otro, pues no, bueno, el caso es que me puse la radio, no recuerdo la cadena que era, era uno de esos programas nocturnos que a mi me gustan de siempre, en que las personas nos desnudamos y compartimos sentimientos, emociones desde el anonimato de una radio, el tema era el amor, y hubo de todo, infidelidades, una señora mayor gallega que decía que para ella el amor era su huerto, y sus gatos, que había estado casada con su marido, fué féliz y cuando él murió pues bueno, se dedicó al campo y a los animales y luego llamó un chico, tendría unos cuarenta años, aproximadamente, comentó que estaba casado, que su relación nunca había sido fácil, ¿cual lo es? y que habían buscado ayuda profesional, pues eran muy distintos no se entendían pero si que se querían, tras mucho trabajo y con ayuda aprendieron a aceptarse, a comprenderse, habían llegado a pensar en el divorcio pero no tiraron la toalla y ahora eran felices, llegaron a la conclusión que AMAR ES COMPRENDER, HASTA CUANDO NO SE ENTIENDE, la forma en que contó su historia, fué tan auténtica y sincera, que yo que ya venía revuelta, me puse a llorar, y es que en este mundo en el que a veces una se siente tan sola y siente tanto frio es emocionante ver como si que existe el amor y que al final como lo bueno de la vida es cuestión de tiempo y trabajo