martes, 4 de febrero de 2014

¿Quén eres?

Sucede que muchas veces andamos por la vida sin conocer nuestras fortalezas ni nuestras debilidades, es más en lugar de esforzarnos en trabajar las fortalezas nos centramos en enmascarar nuestras debilidades quizás para no sufrir, para no resultar heridos, lo que pasa es que nuestra mente se enfoca siempre allí donde esta nuestra atención, y si en un momento duro nos enfocamos en la emoción que estamos viviendo, dificilmente vamos a superarla. Por eso es tan importante Conocerse, aceptarse y responsabilizarse, os dejo un cuento inspirador. ¿Que eres águila o gallina?

Ayudar a ser si mismo - El águila y la gallina

No hace mucho, en un país de Africa sub-sahariana, en una sesión formativa dirigida a cooperantes y misioneros españoles, agentes de salud, utilicé el cuento ya bastante difundido titulado “el águila y la gallina”.
Desconocía entonces que quien más contribuyó a su difusión había sido James Aggrey, utilizándola precisamente en un país africano, en 1925, en una reunión de líderes populares en la que se discutía sobre la colonización y la organización política del pueblo de Gana.
James Aggrey es considerado uno de los precursores del nacionalismo africano y del moderno pan-africanismo y tuvo gran relevancia política como educador de su pueblo, promoviendo la liberación que, como Paulo Freire, entiende que comienza por la conciencia del pueblo.
A mi regreso a España, he tenido la oportunidad de leer el libro que lleva el mismo título que el cuento, de Leonardo Boff y que lo utiliza como metáfora de la condición humana.
En realidad, el cuento lo hemos utilizado mucho en actividades de formación en relación de ayuda desde el Centro de Humanización de la Salud. Dice así.

El cuento

Erase una vez un granjero que, mientras caminaba por el bosque, encontró un aguilucho malherido. Se lo llevó a su casa, lo curó y lo puso en su corral, donde pronto aprendió a comer la misma comida que los pollos y a comportarse como estos. Un día, un naturalista que pasaba por allí le preguntó al granjero:
- ¿Por qué este águila, el rey de todas las aves y pájaros, permanece encerrado en el corral con los pollos?
El granjero contestó:
- Me lo encontré malherido en el bosque, y como le he dado la misma comida que a los pollos y le he enseñado a ser como un pollo, no ha aprendido a volar. Se comporta como los pollos y, por tanto, ya no es un águila.
El naturalista dijo:
- El tuyo me parece un gesto muy hermoso, haberle recogido y curado. Además, le has dado la oportunidad de sobrevivir, le has proporcionado la compañía y el calor de los pollos de tu corral. Sin embargo, tiene corazón de águila y con toda seguridad, se le puede enseñar a volar. ¿Qué te parece si le ponemos en situación de hacerlo?
- No entiendo lo que me dices. Si hubiera querido volar, lo hubiese hecho. Yo no se lo he impedido.
- Es verdad, tú no se lo has impedido, pero como tú muy bien decías antes, como le enseñaste a comportarse como los pollos, por eso no vuela. ¿Y si le enseñáramos a volar como las águilas?
- ¿Por qué insistes tanto? Mira, se comporta como los pollos y ya no es un águila. ¡Qué le vamos a hacer! Hay cosas que no se pueden cambiar.
- Es verdad que en estos últimos meses se está comportando como los pollos. Pero tengo la impresión de que te fijas demasiado en sus dificultades para volar. ¿Qué te parece si nos fijamos ahora en su corazón de águila y en sus posibilidades de volar?
- Tengo mis dudas, porque ¿qué es lo que cambia si en lugar de pensar en las dificultades, pensamos en las posibilidades?
- Me parece una buena pregunta la que me haces. Si pensamos en las dificultades, es más probable que nos conformemos con su comportamiento actual. Pero ¿no crees que si pensamos en las posibilidades de volar esto nos invita a darle oportunidades y a probar si esas posibilidades se hacen efectivas?
- Es posible.
- ¿Qué te parece si probamos?
- Probemos.
Animado, el naturalista al día siguiente sacó al aguilucho del corral, lo cogió suavemente en brazos y lo llevó hasta una loma cercana. Le dijo: "Tú perteneces al cielo, no a la tierra. Abre tus alas y vuela. Puedes hacerlo".
Estas palabras persuasivas no convencieron al aguilucho. Estaba confuso y al ver desde la loma a los pollos comiendo, se fue dando saltos a reunirse con ellos. Creyó que había perdido su capacidad de volar y tuvo miedo.
Sin desanimarse, al día siguiente, el naturalista llevó al aguilucho al tejado de la granja y le animó diciendo: "Eres un águila. Abre tus alas y vuela. Puedes hacerlo".
El aguilucho tuvo miedo de nuevo de sí mismo y de todo lo que le rodeaba. Nunca lo había contemplado desde aquella altura. Temblando, miró al naturalista y saltó una vez más hacia el corral.
Muy temprano, al día siguiente, el naturalista llevó al aguilucho al tejado de la granja y le animó diciendo: "Eres un águila, abre las alas y vuela".
El aguilucho miró fijamente los ojos del naturalista. Este, impresionado por aquella mirada, le dijo en voz baja y suavemente: "No me sorprende que tengas miedo. Es normal que lo tengas. Pero ya verás como vale la pena intentarlo. Podrás recorrer distancias enormes, jugar con el viento y conocer otros corazones de águila. Además estos días pasados, cuando saltabas pudiste comprobar qué fuerza tienen tus alas".
El aguilucho miró alrededor, abajo hacia el corral, y arriba, hacia el cielo. Entonces el naturalista lo levantó hacia el sol y lo acarició suavemente. El aguilucho abrió lentamente las alas y finalmente, con un grito triunfante, voló alejándose en el cielo.
Había recuperado, por fin, sus posibilidades.

Somos granjeros y naturalistas

No resulta fácil, en la relación de ayuda, liberarse de la tendencia a llevar al otro al propio corral del ayudante. Resulta más comprometedor y complejo promover al máximo los recursos del ayudado (del paciente, de la persona en situación de exclusión o marginación).
Podemos fácilmente adoptar actitudes semejantes a las del granjero, que promueve la cómoda actitud de la dependencia y el cuidado no liberador, en lugar de actitudes semejantes a las del naturalista, que se empeña en despertar el corazón de águila y estimularle a ser sí mismo.
Ayudar a ser sí mismo supone reconocer que dentro de cada uno hay un águila y una gallina. Y ayudar significa acompañar a liberar el águila.
Pensemos en la necesidad de promover el protagonismo de cada uno en los procesos preventivos y terapéuticos, en la necesidad de acompañar a descubrir los propios recursos para utilizarlos al máximo y no hacer de la relación de ayuda una producción de dependencias o estilos autoritarios, protectores o paternalistas.
Pensemos en los estilos de acompañamiento en entornos de pobreza donde a veces los agentes sociales importan modelos de vida y costumbres sin acompañar a desplegar las alas de los individuos y los pueblos sin promover la autoafirmación de sí mismos como diferentes. Pensemos en el riesgo de un sutil colonialismo que puede darse si no se estimula el águila que hay dentro de las personas y los grupos, respetando las diferencias culturales y sus implicaciones religiosas.
Pensemos en la comodidad que supone en los procesos de ayuda conformarse con la moral (costumbres) sin dar el salto a la responsabilidad ética; la comodidad de quedarse en la religión sin dar el salto a la fe; la comodidad de quedarse en el positivismo y el materialismo sin dar el salto a la utopía y a la espiritualidad; la comodidad de hacer del paciente un puro objeto de cura en lugar de un agente activo en los procesos diagnósticos y terapéuticos.
En el fondo, en la relación de ayuda corremos el peligro de actuar como el granjero, mientras que estamos llamados a hacer como el naturalista: acompañar a las personas y grupos a ser sí mismos.

Somos águilas y gallinas

Dentro de nosotros podemos encontrar un poco de águila y un poco de gallina. Tanto cuando ayudamos como cuando nos dejamos ayudar. Podemos adoptar actitudes semejantes a las del mismo águila que se resiste a explotar sus recursos.
El águila representa la misma vida humana en su creatividad, en su capacidad de romper barreras, en sus sueños, en su luz. Representa la persona con toda sus potencialidades, pero susceptible de acomodarse en la dependencia y comodidad del corral.
Aceptar la condición de águila supone responsabilizarse de la propia historia, participar activamente en el destino personal y comunitario, apostar por lo inédito viable, defender la propia identidad, arriesgarse a lo desconocido, aunque produzca vértigo, apasionarse por construirse y participar activamente en la sinfonía de fuerzas y contrariedades individuales y colectivas.
No aceptar la condición de águila significa desarrollarse sólo como gallina, sin sacar el jugo a los propios recursos, instalándose en la dependencia, enterrando en el sótano de la historia la riqueza personal y grupal, renunciando a la propia identidad, conformándose con la mediocridad y la comodidad de quien no vive o no le dejan vivir como protagonista en el escenario de la propia vida.
La relación de ayuda no es otra cosa que hacer de naturalista y promover el águila interior de cada persona.
No desarrollamos nuestra águila, nos comportamos como gallinas
  • Cuando no participamos activamente en los procesos diagnósticos y terapéuticos en la enfermedad.
  • Cuando delegamos responsabilidades y tomas de decisiones en los profesionales de la salud o de la acción social.
  • Cuando no nos aventuramos a conocer “nuevos corazones” y el nuestro propio, por miedo o inseguridad.
  • Cuando nos instalamos en el inmovilismo físico, mental, emocional o moral.
  • Cuando no cultivamos una sana autoestima, relacionada con las causas de exclusión y de enfermedad.
  • Cuando no decimos sí porque no nos atrevemos o cuando no decimos no porque no nos atrevemos
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Ayudar a ser si mismo - El águila y la gallina

No hace mucho, en un país de Africa sub-sahariana, en una sesión formativa dirigida a cooperantes y misioneros españoles, agentes de salud, utilicé el cuento ya bastante difundido titulado “el águila y la gallina”.
Desconocía entonces que quien más contribuyó a su difusión había sido James Aggrey, utilizándola precisamente en un país africano, en 1925, en una reunión de líderes populares en la que se discutía sobre la colonización y la organización política del pueblo de Gana.
James Aggrey es considerado uno de los precursores del nacionalismo africano y del moderno pan-africanismo y tuvo gran relevancia política como educador de su pueblo, promoviendo la liberación que, como Paulo Freire, entiende que comienza por la conciencia del pueblo.
A mi regreso a España, he tenido la oportunidad de leer el libro que lleva el mismo título que el cuento, de Leonardo Boff y que lo utiliza como metáfora de la condición humana.
En realidad, el cuento lo hemos utilizado mucho en actividades de formación en relación de ayuda desde el Centro de Humanización de la Salud. Dice así.

El cuento

Erase una vez un granjero que, mientras caminaba por el bosque, encontró un aguilucho malherido. Se lo llevó a su casa, lo curó y lo puso en su corral, donde pronto aprendió a comer la misma comida que los pollos y a comportarse como estos. Un día, un naturalista que pasaba por allí le preguntó al granjero:
- ¿Por qué este águila, el rey de todas las aves y pájaros, permanece encerrado en el corral con los pollos?
El granjero contestó:
- Me lo encontré malherido en el bosque, y como le he dado la misma comida que a los pollos y le he enseñado a ser como un pollo, no ha aprendido a volar. Se comporta como los pollos y, por tanto, ya no es un águila.
El naturalista dijo:
- El tuyo me parece un gesto muy hermoso, haberle recogido y curado. Además, le has dado la oportunidad de sobrevivir, le has proporcionado la compañía y el calor de los pollos de tu corral. Sin embargo, tiene corazón de águila y con toda seguridad, se le puede enseñar a volar. ¿Qué te parece si le ponemos en situación de hacerlo?
- No entiendo lo que me dices. Si hubiera querido volar, lo hubiese hecho. Yo no se lo he impedido.
- Es verdad, tú no se lo has impedido, pero como tú muy bien decías antes, como le enseñaste a comportarse como los pollos, por eso no vuela. ¿Y si le enseñáramos a volar como las águilas?
- ¿Por qué insistes tanto? Mira, se comporta como los pollos y ya no es un águila. ¡Qué le vamos a hacer! Hay cosas que no se pueden cambiar.
- Es verdad que en estos últimos meses se está comportando como los pollos. Pero tengo la impresión de que te fijas demasiado en sus dificultades para volar. ¿Qué te parece si nos fijamos ahora en su corazón de águila y en sus posibilidades de volar?
- Tengo mis dudas, porque ¿qué es lo que cambia si en lugar de pensar en las dificultades, pensamos en las posibilidades?
- Me parece una buena pregunta la que me haces. Si pensamos en las dificultades, es más probable que nos conformemos con su comportamiento actual. Pero ¿no crees que si pensamos en las posibilidades de volar esto nos invita a darle oportunidades y a probar si esas posibilidades se hacen efectivas?
- Es posible.
- ¿Qué te parece si probamos?
- Probemos.
Animado, el naturalista al día siguiente sacó al aguilucho del corral, lo cogió suavemente en brazos y lo llevó hasta una loma cercana. Le dijo: "Tú perteneces al cielo, no a la tierra. Abre tus alas y vuela. Puedes hacerlo".
Estas palabras persuasivas no convencieron al aguilucho. Estaba confuso y al ver desde la loma a los pollos comiendo, se fue dando saltos a reunirse con ellos. Creyó que había perdido su capacidad de volar y tuvo miedo.
Sin desanimarse, al día siguiente, el naturalista llevó al aguilucho al tejado de la granja y le animó diciendo: "Eres un águila. Abre tus alas y vuela. Puedes hacerlo".
El aguilucho tuvo miedo de nuevo de sí mismo y de todo lo que le rodeaba. Nunca lo había contemplado desde aquella altura. Temblando, miró al naturalista y saltó una vez más hacia el corral.
Muy temprano, al día siguiente, el naturalista llevó al aguilucho al tejado de la granja y le animó diciendo: "Eres un águila, abre las alas y vuela".
El aguilucho miró fijamente los ojos del naturalista. Este, impresionado por aquella mirada, le dijo en voz baja y suavemente: "No me sorprende que tengas miedo. Es normal que lo tengas. Pero ya verás como vale la pena intentarlo. Podrás recorrer distancias enormes, jugar con el viento y conocer otros corazones de águila. Además estos días pasados, cuando saltabas pudiste comprobar qué fuerza tienen tus alas".
El aguilucho miró alrededor, abajo hacia el corral, y arriba, hacia el cielo. Entonces el naturalista lo levantó hacia el sol y lo acarició suavemente. El aguilucho abrió lentamente las alas y finalmente, con un grito triunfante, voló alejándose en el cielo.
Había recuperado, por fin, sus posibilidades.

Somos granjeros y naturalistas

No resulta fácil, en la relación de ayuda, liberarse de la tendencia a llevar al otro al propio corral del ayudante. Resulta más comprometedor y complejo promover al máximo los recursos del ayudado (del paciente, de la persona en situación de exclusión o marginación).
Podemos fácilmente adoptar actitudes semejantes a las del granjero, que promueve la cómoda actitud de la dependencia y el cuidado no liberador, en lugar de actitudes semejantes a las del naturalista, que se empeña en despertar el corazón de águila y estimularle a ser sí mismo.
Ayudar a ser sí mismo supone reconocer que dentro de cada uno hay un águila y una gallina. Y ayudar significa acompañar a liberar el águila.
Pensemos en la necesidad de promover el protagonismo de cada uno en los procesos preventivos y terapéuticos, en la necesidad de acompañar a descubrir los propios recursos para utilizarlos al máximo y no hacer de la relación de ayuda una producción de dependencias o estilos autoritarios, protectores o paternalistas.
Pensemos en los estilos de acompañamiento en entornos de pobreza donde a veces los agentes sociales importan modelos de vida y costumbres sin acompañar a desplegar las alas de los individuos y los pueblos sin promover la autoafirmación de sí mismos como diferentes. Pensemos en el riesgo de un sutil colonialismo que puede darse si no se estimula el águila que hay dentro de las personas y los grupos, respetando las diferencias culturales y sus implicaciones religiosas.
Pensemos en la comodidad que supone en los procesos de ayuda conformarse con la moral (costumbres) sin dar el salto a la responsabilidad ética; la comodidad de quedarse en la religión sin dar el salto a la fe; la comodidad de quedarse en el positivismo y el materialismo sin dar el salto a la utopía y a la espiritualidad; la comodidad de hacer del paciente un puro objeto de cura en lugar de un agente activo en los procesos diagnósticos y terapéuticos.
En el fondo, en la relación de ayuda corremos el peligro de actuar como el granjero, mientras que estamos llamados a hacer como el naturalista: acompañar a las personas y grupos a ser sí mismos.

Somos águilas y gallinas

Dentro de nosotros podemos encontrar un poco de águila y un poco de gallina. Tanto cuando ayudamos como cuando nos dejamos ayudar. Podemos adoptar actitudes semejantes a las del mismo águila que se resiste a explotar sus recursos.
El águila representa la misma vida humana en su creatividad, en su capacidad de romper barreras, en sus sueños, en su luz. Representa la persona con toda sus potencialidades, pero susceptible de acomodarse en la dependencia y comodidad del corral.
Aceptar la condición de águila supone responsabilizarse de la propia historia, participar activamente en el destino personal y comunitario, apostar por lo inédito viable, defender la propia identidad, arriesgarse a lo desconocido, aunque produzca vértigo, apasionarse por construirse y participar activamente en la sinfonía de fuerzas y contrariedades individuales y colectivas.
No aceptar la condición de águila significa desarrollarse sólo como gallina, sin sacar el jugo a los propios recursos, instalándose en la dependencia, enterrando en el sótano de la historia la riqueza personal y grupal, renunciando a la propia identidad, conformándose con la mediocridad y la comodidad de quien no vive o no le dejan vivir como protagonista en el escenario de la propia vida.
La relación de ayuda no es otra cosa que hacer de naturalista y promover el águila interior de cada persona.
No desarrollamos nuestra águila, nos comportamos como gallinas
  • Cuando no participamos activamente en los procesos diagnósticos y terapéuticos en la enfermedad.
  • Cuando delegamos responsabilidades y tomas de decisiones en los profesionales de la salud o de la acción social.
  • Cuando no nos aventuramos a conocer “nuevos corazones” y el nuestro propio, por miedo o inseguridad.
  • Cuando nos instalamos en el inmovilismo físico, mental, emocional o moral.
  • Cuando no cultivamos una sana autoestima, relacionada con las causas de exclusión y de enfermedad.
  • Cuando no decimos sí porque no nos atrevemos o cuando no decimos no porque no nos atrevemos
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sábado, 1 de febrero de 2014

Nacemos resilientes o nos hacemos resilentes

¿Es una capacidad innata o aprendida? Vamos a empezar con los ejemplos de personas resilientes, para saber que podemos aprender de ellas, os dejamos un interesante coloquio al respecto

Eric Abidal, Maria de Villota, el científico Stephen Hawking o el malogrado actor Christopher Reeve (entre otros muchos) cuentan con un denominador común si prestamos un mínimo de atención. Todos ellos hicieron, en un momento dado de sus respectivas vidas, del sufrimiento, virtud. En su día, la fatalidad les golpeó sin miramientos (un cáncer de hígado, la pérdida de un ojo o quedarse postrado en una silla de ruedas para el resto de sus días), pero lejos de hundirse, paradójicamente todos ellos salieron fortalecidos del trauma vivido.

Este fenómeno responde al nombre de resiliencia. Según la definición de la Real Academia española, se trata de “la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas”.

Hay bastante consenso entre los investigadores a la hora de identificar a la estadounidense Emmy Werner como la pionera en efectuar un estudio, a mediados del siglo XX, sobre resiliencia. Werner heredó el concepto del psicoanalista británico John Bowlby, quien a su vez lo tomó prestado de la Física. De este ámbito es de donde procede, originariamente, el término.

La Física lo define como la capacidad que tienen algunos metales para doblarse y luego volver a su posición original cuando se deja de ejercer presión sobre ellos. En psicología, “se usa la metáfora de los juncos” para explicar el concepto, relata a LaVanguardia.com el profesor de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, Gonzalo Hervás. “Cuando el caudal aumenta considerablemente, los juncos de los ríos se doblan, sin romperse y sin quebrarse, y luego vuelven a su posición original cuando las aguas recuperan su aspecto habitual”, añade.

¿Es posible ser resiliente, o es algo genético?

Son muchas, o bastantes para ser exactos, las personas que tienen, entre sus aptitudes, la de ser resilientes. Aunque puede tener algo que decir, la genética no determina de manera unívoca que un individuo cuente o no con esta, dijéramos, habilidad. Y es que se puede aprender a ser resiliente, aunque no todo el mundo puede hacerlo. “Uno puede pensar que el porcentaje de respuestas resilientes es minoritaria. Pero en realidad es bastante más alta de lo que esperaríamos, entre un 30 y un 50%. Es algo frecuente ser resiliente, y mucha gente se sorprende a sí misma cuando lo descubre”, esgrime Gonzalo Hervás.

El problema radica en que para saber si uno cuenta, o no, con esta capacidad es necesario pasar por una experiencia extrema. “Esa es la prueba de fuego y es lo que hace que uno lo confirme”, asegura el profesor de la Complutense. De hecho, “la persona (y esto enlaza con otro concepto psicológico que se llama crecimiento tras la adversidad) descubre esas capacidades nuevas que desconocía y se siente mucho más seguro para enfrentarse a otras experiencias. Uno redescubre cuáles son sus determinados valores, y esto conduce a un cambio vital, de filosofía de vida”, agrega.

Para muestra, un botón. “Ahora veo más que antes lo que es importante en la vida”, dijo la piloto de Fórmula 1, Maria de Villota, días después de perder el ojo derecho a causa de un accidente con su monoplaza.

Identificada como una patología

En el siglo pasado, a las personas resilientes, por desconocimiento, se les había llegado a tachar de enfermizas. “Antes, cuando no había ni siquiera términos, y por supuesto menos aún teorías sobre aspectos positivos relacionados con las fortalezas humanas, se interpretaban estas realidades con las teorías que habían. Y sólo había teorías para lo negativo”, recuerda Hervás.

En consecuencia, al final se acababa identificando un rasgo positivo como algo patológico: que si estaban reprimiendo, que si estaban encapsulando la vivencia traumática y no la estaban expresando… cuando, en realidad, eran personas resilientes al 100% que estaban sumergidas en un proceso totalmente sano.

Cabe remarcar que una persona puede tener experiencias de dolor sin que, necesariamente, tenga que vivirlas en el plano más social. “En paralelo, incluso, puede mantener una actitud bastante positiva, sin perder la capacidad de disfrutar”, esgrime Hervás.

La fe, ¿generadora de personas resilientes?

Se ha observado que la espiritualidad y la religiosidad pueden ayudar a algunas personas a ser más resilientes. Y lo pueden hacer por la vía de dar sentido a determinadas experiencias adversas y, también, por el apoyo social que pueden recibir las personas que pasan por un trauma vital (al contar con un entorno que puede favorecer la expresión de las emociones).

“Pero es muy importante la flexibilidad”, recuerda Hervás. “Las creencias demasiado rígidas, sean de tipo religioso o de otro, están asociadas a una peor recuperación tras la adversidad”, añade.

Sacar partido a la adversidad

Al final, todo se reduce a intentar sacar la parte positiva de una situación extrema vivida, algo nada fácil. Y es que hay que ser consciente de que la adversidad está presente en nuestras vidas y antes o después vamos a encontrarnos (en mayor o menor medida) con ella. “Hay que intentar aprovechar las oportunidades que te pueda dar la adversidad. En frío, todo el mundo preferiría obviarla, pero una vez estás sumergido en una situación difícil hay que intentar, en la medida de lo posible, tratar de sacar algo bueno de ella”, remata Hervás.
¿Quieres saber si eres reliente? Te dejamos este test para que te evalues

viernes, 31 de enero de 2014

Como afectan las emociones a la salud

Las emociones, mejor dicho, la gestión de las mismas pueden llevarnos a enfermar, si quieres saber qué emoción afecta a qué órgano te dejo este árticulo de medicina china para que lo hojees, pero antes, vamos a relajarnos, fundamental para estar sano. RELAJACION GUIADA

Medicina China – EMOCIONES Y SALUD —



En la Medicina Tradicional China (MTC), las emociones y la salud física están íntimamente conectados.

La tristeza, la tensión nerviosa y la ira, la preocupación, el miedo y el exceso de trabajo están cada uno asociado con un determinado órgano del cuerpo.


Las emociones tienen un gran poder dentro de nosotros que debemos conocer, pues poseen el poder de darnos la salud o de, por el contrario quitárnosla.








Según la Medicina Tradicional China, de una antigüedad constatada de cinco mil años, cada emoción básica se halla unida a un órgano.

– La cólera al hígado y vesícula biliar.

Ira

Es la emoción del hígado, Puede adoptar varias formas modificadas entre ellas, La irritabilidad, la frustración, la envidia y la rabia. La rabia hace subir el shi y con él la bilis. Un sabor amargo en la boca, ojos enrojecidos o amarillentos, rubor en la cara y el cuello, vértigo y especialmente dolores de cabeza son los signos del shi hepático (rebelde).

Si se reprime la dinámica (YANG) de la ira se convierte en estado (YIN) de depresión, lo cual causa el estancamiento del shi renal, Dolores y sensación opresiva, rigidez e hinchazones. Cualquiera de estas formas de la emoción de los riñones puede perturbar el estomago y el bazo, Su energía madera se expande y luego invaden los órganos de la tierra causando nauseas, acidez o diarrea.


– La alegría al corazón e intestino delgado.

Alegría

Es la emoción del corazón, Serena la mente y relaja el shi. El embajador del corazón, el pericardio, aporta alegría y felicidad al corazón, Mediando y regulando las relaciones personales.

Se dice que una estimulación excesiva de los sentidos o una excesiva permisividad apasionada de la excitación y el placer distraen y molestan a la mente y perturban el corazón, causando la inflamación de su fuego. Demasiada exuberancia sugiere un corazón desequilibrado.


– La reflexión al estómago y bazo-páncreas.

Exceso de pensamiento

Esta emoción es similar a la precaución, pero se refleja específicamente en nuestra capacidad para el trabajo mental. El bazo puede verse afectado por el exceso de pensar empeorándolo por la falta de ejercicio y las comidas irregulares.

Un bazo débil puede manifestarse en la obsesión por el orden y el detalle; hacer listas interminables, contar las calorías o convertirse en un maníaco de la pantalla del ordenador.

Precaución

Surge de la inseguridad y tiende a depauperarse el bazo, que pertenece al elemento tierra que a su vez implica sostén, nutrición y primera crianza.

La precaución anula al shi de los pulmones, oprimiendo el pecho y los hombros y cortando la respiración podemos quedar inmovilizados por la precaución. Los pulmones y el bazo son fuentes del verdadero shi del cuerpo por tanto la precaución empobrece por lo general el shi.


– La tristeza al pulmón e intestino grueso.

Tristeza o pesar

Se origina en la decepción o con mas gravedad, en la separación o la perdida, Se dice que disuelve el shi y afecta principalmente a los pulmones. Expresada en su sonido como "llanto".

La tristeza se siente en el corazón y afecta a todo el pecho produce pesadez, falta de aliento, cansancio y depresión. Necesitamos tiempo para expresar nuestra tristeza; los ritos establecidos nos ayudan a afrontar mejor esas situaciones.

– El miedo al riñón y vejiga.

Miedo

El miedo se asocia con los riñones, hace disminuir el shi y afecta la boca del estomago. En los niños se manifiesta en los miedos nocturnos y en mojar la cama. Los adultos con deficiencia renales y constituciones débiles; pueden ser propensos a miedos irracionales a o la ansiedad, insomnio, sudor espontáneo y sequedad bucal.

El miedo no aceptado se transfiere a veces a un poderoso impulso por acometer ocupaciones o pasatiempos arriesgados, que justifican el enfrentamiento con el miedo, pero si no se reconoce, la raíz del miedo él (YANG) de los riñones puede empobrecer él (YIN)causando problemas de fuego emergentes en hígados y corazón.

Todos los órganos citados tienen unos canales dentro del cuerpo, a modo de autopistas o carreteras, por las que circula la energía, cuando nosotros nos estancamos en una o varias emociones, se produce el atasco de la energía, que con el paso del tiempo, dará lugar a la enfermedad dentro de ese órgano. Las emociones que nos dañan, por ser alimentadas, pueden ser variadas y dañar varios órganos al mismo tiempo.

Terror

Esta se parece al miedo pero es mas extremada es idéntica al choque, Asociado con el trauma físico o emotivo, Suspende o disminuye el shi y afecta los riñones, estos almacenan shi para la defensa y pueden verse exhaustos repentinamente. El choque se caracteriza por la perdida de memoria, desorientación, palpitación, vértigo, temblores, sudoración y desmayos un choque no resuelto paraliza la energía, Lo cual es causa de depauperación.



No es que las emociones citadas en sí sean negativas, lo que sí lo es, es el quedarse anclado en esa emoción durante tiempo y tiempo (aunque sea a nivel subconsciente), por ejemplo el miedo a quedarse sin trabajo, a no tener casa, a quedarse sin pareja, va dañando nuestros riñones y será muy fácil tener infecciones renales o cálculos o lumbago, etc.

Es interesante e importante recordar que un problema de un órgano favorece la aparición de emociones exageradas o desproporcionadas.

Los más afectados suelen ser el corazón, el hígado y el bazo.

El corazón es el rey de todos los órganos y además controla la mente, por tanto cuando un órgano se halla desmandado en su función, termina dañando al corazón, producirá palpitaciones, pesadillas, insomnio, alteraciones mentales, manías, etc.

El hígado alterado produce depresión, mal genio, suspiros, tumores de mamas, ovarios o útero, dolor en los flancos, etc.

El bazo se manifestará con anorexia o por el contrario, exceso de apetito, vientre abultado, etc.

Nosotros somos los arquitectos de nuestra salud, es necesario trabajar sobre las emociones y la mente para recuperar la salud perdida.

jueves, 30 de enero de 2014

¿Sabes reconocer las emociones?

Siguiendo con el tema que nos trae a este blog, vamos a insistir mucho en el tema de la inteligencia emocional, base para aprender a ser más resilientes, hoy hablaremos sobre como reconocer nuestras emociones, pues muchas veces no somos conscientes de ellas, para ser más conscientes podemos reconocerlas en nuestro cuerpo

La capacidad de reconocer con precisión las emociones es esencial para nuestra existencia. El conocimiento emocional propio y el de los demás se pueden considerar la base de la IE. Este conocimiento tiene que ser preciso pero no obsesivo ya que la introspección y la reflexión excesiva pueden empeorar el estado de ánimo. También es necesario saber expresar las emociones, saber comunicarlas de forma correcta ya que son un sistema de comunicación y por ello tenemos que ser capaces de crear el mensaje y también saber descifrarlo ya que en algunas personas sus emociones son difíciles de entender. Esto es más importante debido a que existen grandes diferencias entre nosotros a la hora de expresar distintas emociones. Para ello es necesario tener la capacidad de leer en los demás, tanto a nivel expresivo como de comunicación no verbal y muy importante también saber distinguir las emociones verdaderas de las fingidas, de las manipuladas.
Identificar las emociones es primordial ya que nos aportan datos necesarios para la toma de decisiones y para realizar nuestra actividad diaria. También son un elemento para nuestro bienestar ya que las emociones positivas, por ejemplo, nos ayudan a desarrollarnos y a crecer como personas al indicarnos mediante su aparición que vamos por el buen camino. Además, las emociones son básicas en la interacción social, en nuestro sistema de comunicación interpersonal que se apoya solo en un 10% en el componente meramente verbal quedando el resto a la comunicación no verbal: gestos del cuerpo, entonación y la expresividad del rostro (73).
Todos sabemos que no todas las expresiones emocionales son verdaderas por lo que tenemos que identificar correctamente los sentimientos ya que de no ser así no podremos utilizarlas, ni comprenderlas ni regularlas. El mejor medio para comenzar a desarrollar esta capacidad de identificación es hacerlo por nosotros mismos. Para ello se presentan tres formas de hacerlo: ser conscientes de nuestros sentimientos y emociones, ser conscientes también de nuestra expresividad emocional y, por último, ser conscientes de los sentimientos y emociones de los demás.
Para la identificación emocional es necesario que no ocultemos las emociones, que tengamos acceso a ellas por lo menos en algún momento del día, en los momentos más emocionales. Para ello es conveniente escribir algún tipo de diario emocional, tanto orientado a las emociones como a los estados de ánimo como a las emociones positivas, que nos permita realizar una reflexión sistemática en algunos momentos el día para poder traer a la consciencia nuestras emociones y sus efectos. Este ejercicio nos permitirá además conocernos mejor y sabremos qué elementos cotidianos influyen en nuestros ciclos emocionales como pueden ser la comida o el sueño.
Como decíamos también tenemos que ser conscientes de la expresividad de nuestras emociones para poder expresar lo que sentimos junto con lo que decimos. Para ello, un buen ejercicio sería practicar un discurso delante de un espejo o mediante una filmación viendo qué expresividad tenemos en el rostro, es decir, ver cómo expresamos nuestras emociones ya que eso es lo que ven los demás.
Finalmente tendremos que ser conscientes de los sentimientos y emociones de los demás y para ello tendremos que aprender a leer no solo el rostro de las personas, sino su lenguaje no verbal. Debemos mantener contacto visual con las personas para poder leer las expresiones de sus rostros pero también tendremos que estar muy atentos a la entonación del discurso, y a los movimientos de sus cuerpos. Todo esto, lo podemos ensañar viendo películas o estando plácidamente sentados en un café fijándonos, no obsesivamente para no molestar, las expresiones y movimientos de las personas que allí se encuentren. Esto nos permitirá ir fijándonos con detenimiento en las expresiones faciales de las emociones y podremos empezar a identificarlas, tanto las verdaderas como las fingidas.
Estas son algunas de los conceptos que, fundamentados en Salovey y Caruso, presentamos sobre la identificación emocional. Ahora es el momento de que ustedes den su opinión sobre ellos y apunten algún otro sistema para desarrollar la identificación de las emociones.
¿Cuál es su opinión?
¿Qué métodos utilizar para desarrollar la capacidad e identificar las emociones?

miércoles, 29 de enero de 2014

Relación entre Resiliencia e Inteligencia emocional


Resiliencia: autoestima, inteligencia emocional, estabilidad emocional

Resiliencia: estabilidad emocional


Existe un término de la Física que se llama resiliencia. Se refiere a la capacidad que tiene un material para ser sometido a presión sin deformarse. Si salimos a la calle a investigar qué materiales son resilientes, podríamos encontrar la respuesta dentro de una tienda departamental. Explorando en el apartado de muebles, leeremos en la etiqueta de algunos colchones la leyenda “Hecho con espuma de alta resiliencia”. Para experimentar sus efectos, nos acostamos en ellos y observamos que reciben el peso, amoldándose a nuestro cuerpo; pero tan pronto nos retiramos, el colchón retoma su forma original: así funciona la resiliencia.
 
Los seres humanos también podemos ser resilientes en cuanto al grado de recuperación que tenemos ante un impacto emocional. ¿No sería interesante ir caminando por la calle y leer en las camisetas de las personas su grado de resiliencia? Al igual que los materiales, hay personas más resilientes que otras. Existen casos extraordinarios de gente que ha superado enfermedades muy difíciles, la pérdida de un ser querido o bienes materiales, y que a pesar de todo se han recuperado emocionalmente. Por otro lado, también existen personas con poca tolerancia a la frustración, a las que incluso los eventos más triviales les afectan emocionalmente de forma perdurable ¿Por qué unas personas pueden recuperarse y otras no? ¿Qué los hace diferentes? Cada uno vive y maneja los impactos emocionales de manera distinta: unos resisten, otros se adaptan.
 
Por ejemplo: ¿Qué pasaría si golpeamos al colchón de la tienda con un martillo? No opondría resistencia al impacto. Al contrario: lo absorbería y, aunque se deformara por un momento, volvería a su forma original. Pero, ¿qué obtendríamos si golpeamos un muro? La resistencia sería mucha porque el muro es estático: no está hecho para deformarse, ni adaptarse, mucho menos para absorber el impacto. Pero sí quedaría marcado y cicatrizado por la fuerza del golpe.
 
Autoestima, inteligencia emocional
 
De manera similar al colchón, las personas resilientes no oponen resistencia al impacto emocional; es decir, no se niegan a vivir el momento amargo por el que están pasando. Por el contrario, lo aceptan, lo viven y, finalmente, lo superan. No se quedan con el peso emocional: lo expulsan y avanzan.
 
Igual que el muro, también hay personas que resisten. Se niegan a aceptar y a vivir sus circunstancias emocionales, van por la vida impidiendo que las cosas les afecten, por lo que acumulan una enorme carga emocional que llevan a cada aspecto de sus vidas. Este tipo de personas generalmente son sensibles, intolerantes, viscerales y volátiles ante la menor provocación, y su respuesta emocional será desmedida.
 
Las personas con poca o nula resiliencia necesitan adaptarse a los impactos emocionales para poder recuperarse, igual que lo hace el colchón. Primero tendrán que reconocer y aceptar sus emociones, entender que tienen derecho a sentir, no importa el tipo de emoción que sea. Al comprenderlo, la persona está lista para manejar sus emociones.
 
Evita ser como el muro, pues cada golpe te irá resquebrajando. Aprende a ser resiliente y a adaptarte como el colchón para que absorbas el impacto, lo expulses y te recuperes.
 
Te recomendamos seguir estos sencillos pasos si quieres elevar tu nivel de resiliencia y adaptación:
  1. Identifica la emoción que te aqueja
  2. Determina qué la generó
  3. Acéptala sin resistirte a vivirla
  4. Busca un contexto en el que puedas canalizarla sin afectar a nadie
     
Pon estos pasos en práctica cada vez que sufras un impacto emocional. Así, los golpes te ayudarán a aprender, pero no dejarás que te resquebrajen. ¡Haz que fluya lo que sientes!

Un video muy interesante del programa Redes de Punset sobre Gestión Emocional

martes, 28 de enero de 2014

Cambio de paradigma...OBJETIVO, Resilencia

Buenas y ventosas tardes mis queridos lectores, lo primero pedir disculpas por el tiempo en stand by, a veces las neuronas se nos atascan y la pereza y la ociosidad nos absorven. No creaís que no he pensado en qué es lo que a día de hoy nos puede resultar de interés a tod@s para lo más importante, el día a día, y como vivimos tiempos de cambios, y restricciones en los que tenemos que cuidar nuestra mente y alimentar el espíritu para estar lo más fuertes posibles, he pensado dedicar este blog, que es vuestro, a un tema que ha florecido día a día por todo el mundo, la resilencia, de por sí el término puede decirnos algo o no, así que comenzaremos con una definición:

¿Qué es la Resilencia?

1:-La psicología positiva nos dice esto sobre la resilencia: La resiliencia es la capacidad para afrontar la adversidad y lograr adaptarse bien ante las tragedias, los traumas, las amenazas o el estrés severo.

2:-Otras acepciones del término serían dependiendo del área desde el que lo abordemos:


  • En ingeniería, la resiliencia es una magnitud que cuantifica la cantidad de energía por unidad de volumen que almacena un material al deformarse elásticamente debido a una tensión aplicada;
  • En sistemas tecnológicos, la resiliencia es la capacidad de un sistema de soportar y recuperarse ante desastres y perturbaciones;
  • En ecología, la resiliencia es la capacidad de las comunidades de soportar, adaptarse y recuperarse a perturbaciones ambientales adquiriendo nuevas herramientas;
  • En psicología, la resiliencia es la capacidad de las personas o grupos de sobreponerse al dolor emocional para continuar con su vida, y salir fortalecido de dicha experiencia
  • En sociología, es la capacidad que tienen los grupos sociales para sobreponerse a los resultados adversos; reconstruyendo sus vinculos internos, a fin de hacer prevalecer su homeóstasis colectiva de modo tal que no fracase en su propia sinergia;
  • En la Cultura Emprendedora,la resiliencia es la capacidad que tiene el emprendedor para confrontar situaciones que compliquen la generación y desarrollo de su plan de negocios o su proyecto a emprender, generando sinergia con sus socios o colaboradores para salir airoso y con determinación de ella; basado en la previsión del riesgo.
  • En derecho, la resiliencia jurídica es la capacidad de las personas, dentro del marco general de los derechos humanos, de recuperar su estado original de libertad, igualdad, inocencia, etc. después de haber sido sometido a las acciones de fuerza del Estado.
3:-¿Cómo es una persona resilente?
  • Son capaces de identificar de manera precisa las causas de los problemas para impedir que vuelvan a repetirse en el futuro.
  • Son capaces de controlar sus emociones, sobre todo ante la adversidad y pueden permanecer centrados en situaciones de crisis.
  • Saben controlar sus impulsos y su conducta en situaciones de alta presión.
  • Tienen un optimismo realista. Es decir, piensan que las cosas pueden ir bien, tienen una visión positiva del futuro y piensan que pueden controlar el curso de sus vidas, pero sin dejarse llevar por la irrealidad o las fantasías.
  • Se consideran competentes y confían en sus propias capacidades.
  • Son empáticos. Es decir, tienen una buena capacidad para leer las emociones de los demás y conectar con ellas.
  • Son capaces de buscar nuevas oportunidades, retos y relaciones para lograr más éxito y satisfacción en sus vidas.
4:-¿Eres resilente?


¿Te ha parecido interesante? ¿Que te sugiere el nuevo aire del blog?

miércoles, 22 de enero de 2014

All of we are hamlet

While I am introducing myself in this interesting course I remember one of the most atractive teather plays that I ever have seen in Valencia. The name is All of we are Hamlet, Is was played four years ago by the Shakespeare company off Spain it was directed by Manuel Conejero.  The most particular diference in this performance is that each actor plays Hamlet, so we can saw the diferents faces of Hamlet. The scenery was empty, without nothing appart from the actors. The actors were dressed black jeans and black T-shirts, the actors had flashlights in their hands, at the end of the performance, the director explained his point of view and it was really interesting. The other one performance that I saw in Valencia was really diferent, combined cinema and theather, and was It was a critique of authoritarian political regimes. The actors wears clothes similar to the nazi or communist movement, they sang and danced, it was really good, and deep, and showed hamlet sexual passion to his mother.