domingo, 27 de octubre de 2013

La fuente que no calma la sed

Había una vez, hace muchos, muchos años, en un pueblo muy lejano y muy hermoso llamado Amor, un camino que usaban los viajeros para cruzar hasta la tierra de la Alegría, era un camino largo, lleno de sol, casí sin sombras y en esta tierra hacía a menudo mucho calor, en mitad del camino y rodeada de arboles, había una fuente de la que manaba agua cristalina, limpia, fresca, y cada caminante que llegaba allí, aprovechaba para refrescarse, no osbtante bebían y bebían pero no calmaba su sed, al contrario cada vez tenían más, algo que no entendían ninguno de los habitantes del pueblo. El rey llamó al sabio del pueblo esperando encontrar una explicación ante semejante hecho extraño, el sabio pasó muchos días alrededor de la fuente viendo como los viajeros desesperados se postraban ante la fuente, muertos de sed, y no podían calmarla con sus aguas. Tras un tiempo, el sabio descubrió que todos los viajeros que llegaban se tiraban como locos insaciables ante la fuente, sin apenas darle tiempo a que su agua brotase, y entendió porque su agua no saciaba, por la impaciencia e imperiosa necesidad con la que bebían estos viajeros, así que habló con el rey y pusieron un cartelito que decía algo así en la fuente " Sorbo a sorbo despacito yo te calmo, rápido me hieres y te vacio, si quieres calmarte, bebe despacito, si lo haces deprisa, seré mas sal que agua y cortaré como el cristal", e ahí que a partir de entonces los viajeros por muy desesperados que estubiesen, bebían a sorbitos pequeños y en dos traguitos se sentian magicamente recuperados para seguir el camino a casa.


La paciencia y la serenidad nos llevan a la meta.

Amar con desesperación, con hambre, como quién siente que su alma está vacia y sólo puede ser llenada con otro ser, es ir abocado al dolor, la exigencia y la dependencia, porque por mucho amor que nos den, nunca será suficiente para saciar nuestra sed. Muchas veces, muchas personas no han sido amadas incondicionalmente por nadie, ni por sus padres, ni por un amigo, se siente vacias, se desprecien, son negativas, pues ese es el mensaje que recibieron; tu no importas, iran tras aquel que le trate bien, dependiendo hasta el punto de agotar al otro, por muy buena voluntad que tenga, pues llenar una vasija agujereada es imposible, es cierto que cuando alguien nos hace sentir valiosos, respetados y queridos y confia en nosotros, nosotros si tomamos las riendas y empezamos a amarnos, podemos cambiar, ahora bien, al final el camino es en solitario. Nadie puede llenar de amor a nadie porque todos nacimos ya llenos

jueves, 24 de octubre de 2013

Sinceridad ¿Seguro?

La sinceridad no es algo que debemos esperar de los demás, es un valor que debemos vivir para tener amigos, para ser dignos de confianza…
Para ser sinceros debemos procurar decir siempre la verdad, esto parece muy sencillo, pero muchas veces cuesta más de lo que se cree. Se utilizan las ‘’mentiras piadosas’’ para ocultar cualquier cosa que para nosotros es una tontería, pero que en realidad a la persona que mientes haces daño, y esta pequeña mentira que en un principio nos es nada se va haciendo más y más grande hasta que la verdad se acaba sabiendo y sorprendiendo a quien mientes.
La sinceridad no sólo se ve en las palabras, sino que también se demuestra por medio de nuestras actitudes.
Cuando se aparenta lo que no somos (en la edad, trabajo, amistad…) se tiende a aparentar lo que no se es (más joven, inteligente, educados…) Si se descubre la gran mentira que nos han hecho creer se nos viene a la memoria el refrán: ‘’Dime de que presumes… y te diré de que careces’’ y entonces se produce una gran desilusión ya que se pierden las esperanzas de lo que la persona no es en realidad.
También indicar que ‘’decir’’ siempre la verdad con palabras es una parte de la sinceridad, pero también hay que ‘’actuar’’ acorde con la verdad.
Para ser sincero se necesita tener mucho ‘’tacto’’ y esto significa que cuando debemos decirle a una persona la verdad de lo que pensamos y esta verdad la incomoda debemos utilizar las palabras, las expresiones correctas ya que el primer propósito es ‘’ayudar’’ a esa persona, y esto es necesario para que la persona escuché y vea que lo que se la dice va con buenas intenciones y sin ánimo de ofenderla.
La sinceridad también requiere valor ya que a la hora de decir la verdad a un amigo o a una amiga por ejemplo, el no decir la verdad no se puede justificar con no decirlo con el perder una buena amistad o por el concepto que se tiene de la persona.
La persona sincera siempre dice la verdad, en todo momento, aunque le cueste, sin temor al qué dirán. Ya que vernos sorprendidos mientras mentimos es más vergonzoso aún.
Al ser sinceros aseguramos nuestras amistades, somos más honestos con los demás y a la vez con nosotros mismos, convirtiéndonos en personas dignas de confianza por la autenticidad que hay en nuestra forma de comportarnos y nuestras palabras.
A medida que nos vamos haciendo más mayores, la sinceridad debe ir en aumento y debe convertirse en un elemento básico para vivir nuestra vida con auténtica plenitud y sinceridad

¿Realmente estamos preparados para ser "totalmente" sinceros? ¿Estaríamos dispuestos a vivir con alguién que a cien por cien lo fuera? Por otra parte ¿que es la verdad? La verdad siempre es relativa, puesto que como todo se pone en ralación a algo, a todos nos habrá pasado encontrar personas que se pasan el día pregonando una cosa y haciendo la contraría, ahí quizás es donde se ve una mentira, la diferencia entre lo que decimos y lo que hacemos, nuestras acciones por pequeñas que sean nos definen. Muchas veces cuando alguién se define a si mismo como "sincero" en el fondo lo que nos está diciendo es que tiene derecho a decir las cosas tal y como las siente, sin pensar, sin importarle en como nos vamos a sentir. Hay una frase muy buena que dice, no digas todo lo que piensas pero si piensa todo lo que dices, eh ahi una buena muestra de inteligencia emocional. Ahora lo que duele a veces y mucho es abrirse a alguién que lleva mil máscaras, que nos pone condiciones, que vive lleno o llena de horarios, condiciones, miedos en definitiva, quién no confia tampoco es alguién fiable. 

jueves, 17 de octubre de 2013

Palabras trabadas

Palabras, el aire está lleno de palabras. Palabras coquetas que vuelan seductoras a la meta, palabras de amor que producen la sensación de paz del que se siente querido, palabras que empezaron siendo caricia, parecian de verdad y hoy son sólo un esbozo o una mentira de lo que fueron, sólo palabras, que abrían o cerraban puertas del alma, según venía el viento de levante o de poniente. Palabras que encierran deseos escondidos en frases tan anodinas, como buenos días, que esconden algo así como quiero ser el agua que sale de tu cueva, tu caverna prohibida, palabras de amistad, sinceras y frágiles que de tanto pronunciarlas sin acompañarlas con acciones no tienen nada, son como un cortado sin azúcar, despiertan, alimentan, pero no endulzan. Palabras que se traban en la mente, palabras no dichas, calladas, silenciadas, tragadas, como una píldora contra un mal estreñimiento. Palabras salvajes, violentes, agresivas que hieren tanto en la forma como en el fondo como hieren a la boca que las pronuncia. El mundo está lleno de palabras, en la tele, en las poesias, en los libros, todo surge de la palabra, el poder de la palabra. Yo quiero recorrer el mundo del silencio, aprender todo el misterio que habita en el, quiero hacer el camino del tacto, contacto, roce, goce, placer, piel, el, leve, breve, inmenso, intenso, denso, caliente, presente, pendiente, picante, mutante, silente, durmiente, sincero, humedo, agua, agua, agua, hasta ser sólo esa humedad que se clava, se destrava, breve, grave, inmensa, del mar del deseo y la sed. Y por ser piel sostenida al hueso, por se lengua oculta que hiere en lo breve y ama en lo profundo, por habitar en forma de sueño, por ser dueña del cielo y bajar al infierno. Oscura, dura, suave, salada, clavada, soy, mucho más que palabra obediente, complaciente y sonriente, soy palabra que goza, ama y retoza, en piel, tu piel, caliente, breve, exigente y ausente, y soy también breve como el instante presente.

Movimiento

Buenas tardes, llevo un tiempo sin escribir, pues aquí estoy. He estado pensando que la vida muchas veces es más hermosa si nos centramos en observar, en estar presentes en el momento en cuestión. Nos pasamos el día haciendo, y un momento de serenidad es algo valiosísimo, cuando nuestra mirada se vuelve más serena, todo cobra otro sentido, otro color. Un día te detienes en la vereda del camino, te sientas y observas como en un agujero hay un pequeño charco de agua, y dentro de ese agua, hay vida, las gotas empiezan a caer, es una lluvia fina, casi ni te moja, la sensación es tan apacible, miras las gotas que van formando circulos y mas circulos en el continuo movimiento repetitivo y constante y sientes que eres parte de esa lluvia que te empapa poco a poco, como una leve caricia, levantas los ojos y te dejas ir, pegando tus pies descalzos al suelo, sintiendo una conexión poderosa con la tierra, que también forma parte de tí, no hay temor, ni ruido, ni preocupación. Sólo hay silencio y calma, mucha calma, somos parte de esa calma, uno con la naturaleza, surge la sonria y no hay nada que hacer excepto respirar, sólo eso tiene sentido, respirar, y respirar y en cada respiración estamos más cerca de ese lugar al que pertenecemos, que se llama yo mismo, y es infinito en el ser.

martes, 8 de octubre de 2013

Vivimos demasiado pendientes de los demás

Buenos días, ultimamente no escribo tanto en el blog, eso no quiere decir nada, simplemente, que no escribo tanto. La reflexión de hoy es sobre, la importancia que le damos a los demás en nuestra vida, el grado de responsabilidad que le damos en ella, es como si los demás fuesen los grandes culpables, de lo que nos sucede, cosa fácil, mientras otro es culpable yo no asumo mi responsabilidad, cuando la responsabilidad de mi vida ES MIA. Si no soy féliz tengo que encontrar el porqué, y cambiarlo. No se trata de que me quieran más o me quieran menos, sino de como me quiero yo, de como me siento yo, de cual es mi actitud ante los contratiempos, de como afronto y enfrento mi vida. Si siempre estamos criticando, exigiendo al otro, si el otro es un individuo sano y adulto se irá de nuestra vida, harto de nuestros chantajes, de nuestra manipulación infantil. Leo cosas en las redes sociales del tipo: yo que siempre me preocupo por todo, los que nunca me han querido, con lo que yo he echo por tí, tendrías y deberías que son muestra de un pensamiento irracional, radical y anulante, en lugar de mirar tanto hacía fuera, estar tan pendiente del otro, hasta agotarse y agotarlo dirigamos el centro de nuestra mirada a nosotros mismos, seamos adultos, conscientes, aceptemonos, aceptemos, demonos amor, y cambiemos la critica por el elogio, veamos la virtud y no el defecto, pues todo eso que no me gusta de tí es lo que no he aceptado en mi, ya que somos espejos unos de otros. Centremonos y si es necesario busquemos ayuda, la vida es sólo una, no la desperdiciemos, avancemos y crezcamos.

El proceso de la elección
Los valores están situados en la dimensión intelectual de nuestra conciencia e influyen directamente en la selección de pensamientos que vamos a sustentar. El nivel en el que hayamos reflexionado y desarrollado nuestros valores determina nuestro poder de controlar la corriente de pensamientos que surge en respuesta a los estímulos externos.

Es esencial reafirmarnos internamente como un ser fundamentalmente positivo y que tiene una capacidad de decidir lo que piensa, dice y hace. Tenemos la capacidad de escoger una respuesta constructiva o negativa.

¿Cómo hace elecciones una persona? Diversos factores limitan nuestra capacidad de elegir libremente. Estos factores son limitaciones que vienen de hábitos existentes y de las influencias de las personas y dominan nuestros pensamientos, actitudes, etc. También nos limita la influencia de nuestros propios miedos, deseos, y falta de claridad. Cuanto más practicamos el pensamiento positivo y la meditación, más nos liberamos de estos factores limitadores.

¿Qué influencias son las que nos dominan de una forma u otra? Muchas personas no están acostumbradas a pensar por sí mismas, e incluso prefieren seguir lo que piensan los demás. Requiere dar un paso de coraje el sentarnos tranquilamente, pensar en las opciones éticas que tenemos frente a nosotros, evaluarlas considerando todas sus implicaciones y tomar una decisión. A medida que pasamos por la infancia y la juventud adquirimos preconceptos de nuestro entorno social. De esta forma llegamos al punto de creer que algunas cosas son siempre positivas y otras son siempre negativas, cuando de hecho puede que sean neutrales. El aspecto de bueno o malo no es inherente a nada, sino que es nuestro pensamiento lo que lo vuelve beneficioso o perjudicial. El clásico ejemplo sería: “¿Está el vaso medio lleno o medio vacío?”.

Tenemos la opción de posicionarnos ante las situaciones de la vida desde un estado de contentamiento, alegría, calma, coraje y libres de preocupaciones o bien desde una actitud de queja, críticas, descuido, confusión, agresividad y cobardía. Dependiendo de nuestro posicionamiento interno así serán los pensamientos, la perspectiva, la visión y las elecciones que hagamos.

viernes, 4 de octubre de 2013

Cerrando heridas






Que la vida no es fácil, a estas alturas todos lo sabemos. Ahora bien, es hermosa y valiosa con todas sus luces y sombras. A veces lo que pasa es que cuesta pasar página, sobretodo si hablamos de sentimientos, cuando hemos tenido un vínculo fuerte con una persona, nos hemos dado, hemos estado incondicionalmente y esa persona sin ninguna empatía, nos da de lado sin ninguna explicación, nos sentimos muy mal, no nos han dado derecho a réplica, la oportunidad de saber qué sucedió, cual es nuestra cuota de responsabilidad, y en ese momento nos sentimos utilizados, sin duda es letal para la autoestima, empezamos a culpabilizarnos por nuestra ingenuidad, sin ser conscientes que quizás es lo mejor que a podido sucedernos. Si algo me ha enseñado la vida, es que cuando una persona sabe que siempre estaremos ahí incondicionalmente, no nos valora, nosotros le hemos dado ese derecho, porque o bien nos queremos poco o bien la queremos demasiado, se ha sentado un precedente en la relación. Las buenas relaciones son cuestión de TIEMPO, la confianza es algo que hay que entregar gradualmente y en base a la confianza que se nos dá, pues cuesta mucho conseguirla y muy poco perderla, y el respeto se gana, empieza por uno mismo. Si nosotros no nos respetamos, nadie lo hará, si nosotros no valoramos nuestro tiempo, si consentimos que jueguen con la culpabilidad, sino ponemos límites, nadie lo hará y cuando las cosas vayan mal siempre nos dirán eso, de, lo que tu veas. Una relación sana compensa la responsabilidad de la misma en ambos individuos, si siempre es uno quién llama, quien es puntual, quien está, quien adopta el rol de adulto, y el otro de niño, mal vamos. A partir de ahora yo soy quién elige las amistades, tendrán que ganarse mi amistad, pues quién se da "sin condiciones" espera y necesita "sin condiciones"

martes, 1 de octubre de 2013

La voz del alma

Esta sociedad, la nuestra, la que estamos viviendo está muy enfocada en el "hacer" y en el "lograr" y muy desconectada del ser. Da la impresión que somos más importantes a medida que hacemos más cosas, como si toda la vida fuese una carrera contra el reloj, para intentar llegar a una meta, que ni siquiera sabemos cual es. Luego viene el estrés, el no tengo tiempo, tener que cuadrar agendas para "tomarse un café" con un amigo o con la pareja, al que llegamos tan estresados y en el que nos contamos todas las cosas que hemos echo o queremos hacer, que realmente compartir en ese momento, mas que el bullicio que llevamos en la mente, compartimos poco. Creo que a todos nos ha pasado decir o decirle a alguién, te echo de menos, tengo muchisimas ganas de verte, programar un encuentro entre nuestras obligaciones y hobbies, haciendo casi una escala para quedar con esa persona y que la conversación en lugar de virar hacia lo profundo, lo que se supone que comparten los amig@s, ha ido simplemente sobre mil ocupaciones y preocupaciones, sobre sutanito, fulanito, menganito, que ni conoces y siendo francos ni te importa, en esos momentos te das cuenta que no sólo no compartes nada, sino que te has acelerado innecesariamente para estar con alguién que es como una gallina, no cesa de hablar de ochocientos cinquentaycinco mil problemas de medio mundo, y que no valora tu tiempo en absoluto. Eso si, si llega tarde tiene una imaginación para las excusas que ni Alicia en el País de las Maravillas, siendo sincera a estas edades no estamos aquí para cambiar a nadie con lo cual. ¿Porqué enfadarse, quejarse? No, es mejor actuar, soltar, dejar, apartarse, y mirar desde el alma, más dentro y menos fuera. que nuestra energía es limitada.





La voz de la intuición

Todos tenemos sabiduría, simplemente sucede que con frecuencia nos desconectamos de ella. La intuición nos conecta con nuestra sabiduría interna. La voz de la intuición es la voz que está alineada con las leyes universales, es la voz del alma, es la voz creativa de tu ser. Es la voz del ser auténtico y es la voz que nos puede guiar con seguridad en un período de cambio y transformación. La intuición no es un impulso. La intuición es una información sutil que procede de lo profundo de nuestro ser.

En los momentos en que se nos presentan retos, cambios o desafíos, nuestra intuición sabe lo que necesitamos. Para escucharla necesitamos distanciarnos de nuestras emociones, generadas por las situaciones que estamos atravesando. Necesitamos volver a tener confianza en nosotros mismos y en el universo. Necesitamos aceptar que hemos cometido errores, perdonarnos y seguir avanzando. Al confiar, nos fortalecemos y con confianza podemos seguir viajando para descubrir nuestro propósito, cuál es nuestra contribución a la vida.

Para tener acceso a nuestra intuición, tenemos que crear una línea clara de comunicación entre la cabeza y el corazón. La voz de la intuición viene del corazón de nuestro ser y le transmite un pensamiento a nuestra mente. Así que necesitamos despejar el camino, apartarnos momentáneamente de este juego ilimitado de la vida e ir hacia el interior.

Esta desconexión del mundo y de sus circunstancias tiene por objetivo liberar nuestra mente del constante ruido de los pensamientos mundanos, conectados con las interminables situaciones y escenas de la vida. Dejar por unos momentos que la vida siga su curso sin intervenir, entendiendo que no es necesario que estemos actuando todo el tiempo en el escenario. Podemos hacernos a un lado, mentalmente, y permitirnos esos momentos de reflexión y meditación para descansar y recargarnos.

Ahí encontraremos la quietud interior necesaria para escuchar la voz de nuestra intuición, nuestra sabiduría interna. Después podemos retornar de nuevo al juego de la vida, refrescados y con nuevas soluciones.
 
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