Quizás sea que hoy es Navidad y desde hace años la Navidad no me gusta, extraño teniendo en cuenta que de niña me apasionaba poner la casa llena de luces, colores, cantar villancicos, hacer sorpresas, envolver regalos y también recibirlos, celebrar mi cumpleaños y en definitiva compartir, a medida que han ido pasando los años ha dejado de apasionarme, no es que haya perdido muchos familiares, como casi todos los de mi edad, he llegado aquí perdiendo a mis abuelos, a mis abuelos no los conocí, a mis abuelas sí y sobretodo mi abuela Mercedes que practicamente me crió, cuando ella se fué, sin duda perdí las ganas de celebrar la Navidad. Supongo que a todos nos pasa que a veces tenemos la sensación de crecer en un lugar en el que desentonamos, sin duda a mi me pasó, siempre fuí una fantasiosa teatrera y mi familia, veía el mundo en blanco y negro, mientras yo imaginaba un montón de personajes que escribir, soñar o interpretar, me disfrazaba y hacía funciones en las que mi máximo espectador era mi abuela, mis padres bastante tenían con trabajar como burros para sacarnos a mi hermano y a mi adelante, y mi hermano, en esa época adolescente, estaba mucho más interesado en lo que sucedía fuera de la tierra que en compartir mis sueños y alegrías. Hablaba con extraterrestres, decía que la tierra se acababa y que llegaría un día en que un comandante verde con antenas parecido al de los Mundos de Yuppie, bajaría para llevarnos a los más jovenes a otro planeta, y que como hermano mayor su obligación era salvarme, pues con los mayores poco se podía hacer, todo esto me lo dijo cuando yo tenía unos cinco años y soñaba igual con ser bailarina que domadora de fieras o escritora, y veía cada noche debajo de mi cama infantíl, algun primo de ese extraterrestre del que hablaba mi hermano pero este más que verde era invisible y tenía los ojos rojos, como no, cada noche había pesadillas y escapadas al cuarto de mis padres, abuela o hermano, pidiendo auxilio ante esos monstruos que no sólo me impedían dormir por las noches sino que además evitaban que atendiese en clase de mates o historia cuando en mitad de la pizarra, empezaban a aparecer lucecitas producto de una noche de insomnio. Afortunadamente por las tardes me esperaba mi abuela con la supermerienda de pan con vino dulce y azúcar, primera introducción al alcohol y coautor necesario en mi vagaje estudiantil, así fuí creciendo, siempre con la cabeza entre libros de aventuras, y con mi familia pensando !Que rara es esta chiquilla! Es lo que tiene ser el hermano pequeño, el hermano mayor siempre es el pionero y el responsable a nosotros nos queda distraer a nuestros padres, ser creativos y rebeldes, cosa esta que me ha llegado un poco tarde, eso si, promete bastante. Es curioso ver conforme creces como hay personas que han ido apareciendo y desapareciendo de tu vida de forma paulatina, algunas amistades son como la niebla, que al principio creemos que es una cosa y cuando cesa vemos la realidad, quizás es parte de ese idealismo el no poder ver lo que hay y aspirar a lo que nos gustaría, lo cierto es que muchas amistades quedan a un lado del camino y con los años vas siendo muy cauto antes de pronunciar un "siempre" un nunca o un "tal vez", y dosificas tu amistad como si fueran gotitas de un perfume destilado, no sé que tiene La Navidad para que parezca Postergeist, pues personas que ya no ocupan un espacio en tu vida por decisión propia, a veces tomada de forma unilateral, otras de forma conjunta, te manden una felicitación, por que toca, por cumplir y te vienen recuerdos de largas conversaciones ante un teléfono, de sueños y risas compartidas, de rios de palabras creadas, unas dulces otras amargas y no puedes más que aceptar que como la niebla esa amistad se ha diluido, recoger las velas de tu barco y zarpar a otro puerto donde atracar sea más favorable y haya viento a favor, pues lo que ayer fué ya no es y no se puede forzar, y al final de esos retazos, de esos encuentros, de esos sabores y sinsabores esta hecha la vida y de muchas presencias y ausencias, de muchas palabras, demasiadas palabras en un mundo que necesita silencio y reflexión, calma, hoy de nuevo parecen que brotan las palabras en mi, como un torrente que no puedo ni quiero acallar, no obstante, me siento serena y en calma, SER FELICES SIEMPRE, NO OS DEJEIS ENGAÑAR POR LA NIEBLA
miércoles, 25 de diciembre de 2013
martes, 12 de noviembre de 2013
No te rindas
Que no son tiempos fáciles, lo sabemos tod@s, ahora bien, podemos ver esta época como la posibilidad de poner a prueba nuestras destrezas o recursos internos, lo que se llama resiliencia, la capacidad que tenemos las personas de superarnos en momentos difíciles y salir, no sólo fortalecidos, sino mejorados. Es muy importante tener constancia, perseverancia, creer y sobre todo, no perder el entusiasmo. Que este momento es difícil, SI, que vamos a salir, también, de ahí que en lugar de enfocarnos en el problema, lo que podemos hacer es centrarnos unicamente en la solución. No quiero ser portada de los lunes al sol
domingo, 3 de noviembre de 2013
La falta de aceptación, el cántaro roto
La pregunta
Una de las más hondas necesidades del corazón humano es la de ser apreciado. Todo ser humano desea que lo valoren. No que todos queramos que los demás nos tengan por seres maravillosos. A lo mejor esto resulta la pura verdad, pero no es lo fundamental. Podríamos decir también que toda persona quiere ser amada pero también resulta algo ambiguo pues se da tanta variedad en los tipos de amor como en las especies de flores. Para algunos, el amor es, ante todo, apasionado; para otros, es más bien romántico; otros, en fin, lo consideran meramente sexual. Pero existe un amor mucho más profundo que podemos llamar amor de aceptación. Toda persona ansía vivamente que los demás la acepten y que la acepten verdaderamente por lo que ella es. Nada hay en la vida humana que tenga efectos duraderos y tan fatales como la experiencia de no ser aceptado plenamente. Cuando no se me acepta, algo queda roto dentro de mi. Un bebe no recibido con agrado está arruinado desde las raíces mismas de su ser. Un estudiante no aceptado por su profesor no llegará nunca a aprender. Una persona no aceptada por sus colegas de trabajo padecerá de úlceras y hará la vida imposible a los de su hogar. La historia de muchos presidiarios demuestra que la experiencia de no haberse sentido aceptados constituyó el motivo principal de sus extravíos. De igual manera, en la vida religiosa, cuando una persona no se siente aceptada en su comunidad, no puede ser feliz. Una vida sin aceptación es una vida en la que deja de satisfacerse una de las necesidades más primordiales.
Se aceptado significa que las personas con quienes vivo me hacen sentir que valgo y soy digno de respeto. Son felices porque yo soy quien soy. Ser aceptado significa que me permiten ser como soy y que, aunque es verdad que todos tenemos que desarrollarnos, no me obligan a ello a la fuerza. ¡No tengo que pasar por quien no soy! Y tampoco me tienen fichado por lo que he sido en el pasado o por lo que ahora soy. Por el contrario me dejan campo libre para desplegar mi personalidad, para enmendar mis errores pasados y progresar. En cierto sentido podemos decir que la aceptación constituye un descubrimiento. Toda persona nace con un gran número de potencialidades, pero si estas no son estimuladas por el toque caluroso de la aceptación de los demás, permanecerán dormidas para siempre. La aceptación, pues, libera todo lo que hay dentro de mi. Sólo cuando soy amado, en ese sentido profundo de la plena aceptación, puedo llegar a ser yo mismo. El amor y la aceptación por los demás hacen posible que yo llegue a ser esa persona verdaderamente única e irrepetible que estoy llamado a ser. Cuando se estima a un hombre por lo que hace, no se le trata como un ser único, porque siempre podrá haber otro que pueda hacer su mismo trabajo o incluso hacerlo mejor. Pero cuando uno es amado por lo que uno es, sólo entonces se convierte en una persona única e insustituible. Queda claro, por consiguiente, que necesito de la aceptación de los demás para alcanzar la plenitud de mi personalidad. Cuando no soy aceptado, no soy nadie. No puedo alcanzar mi plenitud un hombre aceptado es un hombre feliz porque hasido descubierto y podrá desarrollarse.
Aceptar a otro no quiere decir que tenga que negar sus defectos ni tratar de encubrirlos. Tampoco significa que todo lo que él haga sea “genial” o “perfectamente hecho”. Todo lo contrario. Al negar los defectos de una persona estoy demostrando justamente que no la acepto. Todavía no he llegado a la profundidad de su persona. Sólo cuando acepto a alguien totalmente y sin reservas puedo hacer frente a sus defectos.
De manera negativa podemos decir que aceptar a una persona no darle nunca motivos para que se sienta poca cosa. No esperar nada de alguien es como matarlo o hacerlo estéril. Ya no puede hacer nada. Cuentan que, en ciertas regiones, los niños atacados de raquitismo arañan las paredes de las casas para obtener cal. De manera semejante podemos decir que el hombre que no es aceptado “araña las paredes” para obtener aceptación. ¿Y cuáles son los síntomas?
Jactancia: De manera sutil o manifiesta, buscan la manera de obtener la alabanza y estima que tanto necesitan.
- Rigidez: La falta de aceptación produce falta de seguridad en el camino de la vida y, a fortiori, falta de coraje para arriesgarse a dar un paso fuera de lo trazado.
- Complejo de inferioridad: Qué simplemente define las condiciones ya mencionadas.
- Masturbación o cualquier otro placer superficial: Le falta tanto en la profundidad de su ser, que hace todo lo posible por sacar de la vida lo que pueda de manera fácil.
- Deseo de hacer valer en todo sus propios derechos: Terrible poder de imponerse sobre los demás, excesiva necesidad de que los demás le hagan caso, tendencia a sentirse amenazado, a exagerar las cosas, a murmurar y sospechar de los demás; son todos síntomas de no sentirse aceptado.
Una de las más hondas necesidades del corazón humano es la de ser apreciado. Todo ser humano desea que lo valoren. No que todos queramos que los demás nos tengan por seres maravillosos. A lo mejor esto resulta la pura verdad, pero no es lo fundamental. Podríamos decir también que toda persona quiere ser amada pero también resulta algo ambiguo pues se da tanta variedad en los tipos de amor como en las especies de flores. Para algunos, el amor es, ante todo, apasionado; para otros, es más bien romántico; otros, en fin, lo consideran meramente sexual. Pero existe un amor mucho más profundo que podemos llamar amor de aceptación. Toda persona ansía vivamente que los demás la acepten y que la acepten verdaderamente por lo que ella es. Nada hay en la vida humana que tenga efectos duraderos y tan fatales como la experiencia de no ser aceptado plenamente. Cuando no se me acepta, algo queda roto dentro de mi. Un bebe no recibido con agrado está arruinado desde las raíces mismas de su ser. Un estudiante no aceptado por su profesor no llegará nunca a aprender. Una persona no aceptada por sus colegas de trabajo padecerá de úlceras y hará la vida imposible a los de su hogar. La historia de muchos presidiarios demuestra que la experiencia de no haberse sentido aceptados constituyó el motivo principal de sus extravíos. De igual manera, en la vida religiosa, cuando una persona no se siente aceptada en su comunidad, no puede ser feliz. Una vida sin aceptación es una vida en la que deja de satisfacerse una de las necesidades más primordiales.
Se aceptado significa que las personas con quienes vivo me hacen sentir que valgo y soy digno de respeto. Son felices porque yo soy quien soy. Ser aceptado significa que me permiten ser como soy y que, aunque es verdad que todos tenemos que desarrollarnos, no me obligan a ello a la fuerza. ¡No tengo que pasar por quien no soy! Y tampoco me tienen fichado por lo que he sido en el pasado o por lo que ahora soy. Por el contrario me dejan campo libre para desplegar mi personalidad, para enmendar mis errores pasados y progresar. En cierto sentido podemos decir que la aceptación constituye un descubrimiento. Toda persona nace con un gran número de potencialidades, pero si estas no son estimuladas por el toque caluroso de la aceptación de los demás, permanecerán dormidas para siempre. La aceptación, pues, libera todo lo que hay dentro de mi. Sólo cuando soy amado, en ese sentido profundo de la plena aceptación, puedo llegar a ser yo mismo. El amor y la aceptación por los demás hacen posible que yo llegue a ser esa persona verdaderamente única e irrepetible que estoy llamado a ser. Cuando se estima a un hombre por lo que hace, no se le trata como un ser único, porque siempre podrá haber otro que pueda hacer su mismo trabajo o incluso hacerlo mejor. Pero cuando uno es amado por lo que uno es, sólo entonces se convierte en una persona única e insustituible. Queda claro, por consiguiente, que necesito de la aceptación de los demás para alcanzar la plenitud de mi personalidad. Cuando no soy aceptado, no soy nadie. No puedo alcanzar mi plenitud un hombre aceptado es un hombre feliz porque hasido descubierto y podrá desarrollarse.
Aceptar a otro no quiere decir que tenga que negar sus defectos ni tratar de encubrirlos. Tampoco significa que todo lo que él haga sea “genial” o “perfectamente hecho”. Todo lo contrario. Al negar los defectos de una persona estoy demostrando justamente que no la acepto. Todavía no he llegado a la profundidad de su persona. Sólo cuando acepto a alguien totalmente y sin reservas puedo hacer frente a sus defectos.
De manera negativa podemos decir que aceptar a una persona no darle nunca motivos para que se sienta poca cosa. No esperar nada de alguien es como matarlo o hacerlo estéril. Ya no puede hacer nada. Cuentan que, en ciertas regiones, los niños atacados de raquitismo arañan las paredes de las casas para obtener cal. De manera semejante podemos decir que el hombre que no es aceptado “araña las paredes” para obtener aceptación. ¿Y cuáles son los síntomas?
Jactancia: De manera sutil o manifiesta, buscan la manera de obtener la alabanza y estima que tanto necesitan.
- Rigidez: La falta de aceptación produce falta de seguridad en el camino de la vida y, a fortiori, falta de coraje para arriesgarse a dar un paso fuera de lo trazado.
- Complejo de inferioridad: Qué simplemente define las condiciones ya mencionadas.
- Masturbación o cualquier otro placer superficial: Le falta tanto en la profundidad de su ser, que hace todo lo posible por sacar de la vida lo que pueda de manera fácil.
- Deseo de hacer valer en todo sus propios derechos: Terrible poder de imponerse sobre los demás, excesiva necesidad de que los demás le hagan caso, tendencia a sentirse amenazado, a exagerar las cosas, a murmurar y sospechar de los demás; son todos síntomas de no sentirse aceptado.
La vasija rota
Hace muchos años un alfarero que vivía en un pequeño pueblo junto al mar, estaba trabajando en una vasija, al parecer tenía un poro y no hubo manera de cerrarlo, era sin duda muy hermosa aún así no servía para cargar agua pues salía por el poro, el alfarero decidió tirarla a un lado del camino, y un caminante al verla tan hermosa la recogió, y cuando llego a la primera fuente la llenó, conforme iba caminando la vasija seguía perdiendo agua, una y otra vez , asi que el caminante decidió dejarla en una fuente, donde la encontró una joven que sintió que aquello sería un buen regalo para su madre enferma, llevaba postrada en cama mucho tiempo y no había forma de que sonriese, al verla tan colorida y bonita, la joven creyó que con eso la madre se alegraría, cuando se la llevó a su madre llena de agua para que bebiese la vasija empezó a perder su agua y la madre de la joven se enfadó mucho pues la había mojado: "Eres una inútil, no haces nada bien. ¿Quieres que encima me enfrie? Tira ese trasto que sirve tan poco como tú a la basura" Y la joven ocultando su rostro envuelto en lágrimas, así lo hizo, la tiró, pasaron muchos días y la vasija seguía abandonada en mitad del camino, hasta que un día un viejo ciego, la recogió, la lleno de agua, al observar que se quedaba vacia penso. "Bueno, ni tu ni yo somos completos, yo no puedo ver y tu no puedes cargar agua" Así que decició dejarla en su casa, para que decorase un poco, él ciego no podía disfrutar la belleza de la vasija, pero como sabía que todos tenemos algo roto que no funciona, prefirió dejarla en su casa que no a merced de los bandidos que pudiesen romperla. Y es que en la vida sucede que muchas veces no hemos crecido en un hogar en el que nos hayamos sentido aceptados y valiosos, quizás nuestros padres no sabían hacerlo, y vamos por la vida exigiendo a todo el mundo que nos llene de un amor que acaba filtrandose por cada hueco y no sacia nuestra hambre ni sana la herida, a esa herida se llega con ayuda quizás profesional y con nuestro amor incondicional a nosotros mismos. Es difícil comprender y perdonar, sin embargo es la única forma de alcanzar una vida plena.
miércoles, 30 de octubre de 2013
Esto también pasará
Nadie nos dijo que la vida fuese fácil, lo que se nos dijo es que valdría la pena, y si recordamos en esos días menos buenos, en que la tormenta arrecía y no vemos la luz del sol que todo en la vida es temporal, y que esa situación también lo es, seguramente nuestra forma de afrontarlo sea distinta. A veces nos quedamos enganchados a situaciones o a personas demasiado tiempo, eso hace que emocionalmente no nos sintamos bien, los pensamientos se adueñan de nosotr@s y nos invade el desánimo quizás en ese momento, nos sirva esta frase:
"Esto también pasará", eso y hacer una lista de cosas buenas que tenemos, que nos están pasando ahora e instalarnos en el presente, que a fin de cuentas es el único tiempo que existe. Aprendamos estas sencillas cosas del pensamiento positivo y recordemos siempre que es más fácil quedarse en el suelo que levantarse, esa es la grandeza del optimismo, no se rinde. No lo hagamos pues nosotros, además si adoptamos una posición de gratitud ante la vida y las personas que nos rodean, seguramente, todo en nuestra vida empiece a fluir de otra manera, pues la actitud depende de nosotros. Aprender a pensar en positivo". Os dejo un cuento muy bonito: La increible lluvia negra:
Autor.. Pedro Pablo Sacristán
Nunca es tarde para adoptar una visión más amable de nosotros mismos y del mundo que nos rodea porque hasta un 75% del optimismo de la persona depende de la actitud que tome. Si aprendemos a reprogramar nuestra mente, el más poderoso control de mandos de nuestra vida, conseguiremos pensar en positivo. Os dejamos algunas pautas para conseguirlo:
1. Implícate:
Invertir toda tu energía perseguir tus objetivos te ayudará a situarte la senda del éxito. Como dice la psicóloga Susan C. Vaugham: "El optimismo es como una profecía que se cumple por sí misma porque las personas optimistas presagian qué conseguirán o qué desean y la gente responde bien a su entusiasmo".
2. Sé insistente:
"Si no lo puedo hacer así buscaré otra forma de conseguirlo". Esta afirmación refleja uno de los aspectos en los que las personas que encaran la vida con positivismo sacan gran ventaja al resto: su capacidad para buscar alternativas o, lo que es lo mismo, para perseverar en el intento.
3. La fuerza está en ti:
Convierte el descontento por alguna situación que no te guste en el motor que impulse todos tus actos. "Las personas positivas confían en su poder para superar las barreras que se interponen en su camino". (Luis Rojas Marcos)
4. No más excusas:
Los lamentos actúan como cadenas que limitan sus movimientos. No debemos creer todo lo que pensamos, sólo con cuestionar los pensamientos negativos que circulan por nuestra mente conseguiremos verlo todo desde un punto de vista más favorable.
5. Espera siempre lo mejor:
Las personas positivas poseen una visión de la realidad que les permite tener ilusiones y entusiasmo y fuerza."Apostar por la esperanza ante la incertidumbre es tan natural en nuestra especie como caminar sobre dos patas". (Lionel Tiger, antropólogo)
6. Valora los detalles y los pequeños gestos:
En opinión de los expertos ser capaz de apreciar las pequeñas satisfacciones del día a día puede ayudarnos a ver el mundo con mejores ojos. Empieza desde hoy mismo a valorar cualquier recompensa que te de la vida: recibir un cumplido de una persona por la que sentimos una gran estima, escuchar una canción que trae buenos recuerdos, provocar la risa de nuestros amigos...
7. Aprecia las conquistas:
Las personas optimistas suelen atribuir sus éxitos a su propia competencia. Aunque la suerte y la ayuda de los demás haya sido de vital importancia, valora tus virtudes con orgullo y se el primero felicitarte.
Cuando tu la sonriés, la vida te devuelve esa sonrisa.
"Esto también pasará", eso y hacer una lista de cosas buenas que tenemos, que nos están pasando ahora e instalarnos en el presente, que a fin de cuentas es el único tiempo que existe. Aprendamos estas sencillas cosas del pensamiento positivo y recordemos siempre que es más fácil quedarse en el suelo que levantarse, esa es la grandeza del optimismo, no se rinde. No lo hagamos pues nosotros, además si adoptamos una posición de gratitud ante la vida y las personas que nos rodean, seguramente, todo en nuestra vida empiece a fluir de otra manera, pues la actitud depende de nosotros. Aprender a pensar en positivo". Os dejo un cuento muy bonito: La increible lluvia negra:
Gustavo
Gruñetas nunca esta contento con nada. Tenía muchos amigos y unos papás
que le querían con locura, pero él sólo se fijaba en lo que no tenía o
lo que estaba mal. Si le regalaban un coche, era demasiado grande o
demasiado lento; si vistaba el zoo, volvía triste porque no le habían
dejado dar de comer a los leones, y si jugaba al fútbol con sus amigos,
protestaba porque eran muchos para un solo balón...
Pero no contaba Gustavo con Jocosilla, la nube bromista. Un día que paseaba por allí cerca, la nube escuchó las protestas de Gustavo, y corrió a verle. Y según llegó y se puso sobre su cabeza, comenzó a descargar una espesa lluvia negra. Era su broma favorita para los niños gruñones.
A Gustavo aquello no le gustó nada, y protestó aún mucho más. Y se enfadó incluso más cuando vio que daba igual a dónde fuera, porque la nube y su lluvia negra le perseguían. Y así estuvo casi una semana, sin poder escapar de la nube, y cada vez más enfadado.
Gustavo tenía una amiguita, una niña alegre y bondadosa llamada Alegrita, que fue la única que quiso acompañarle aquellos días, porque los demás se apartaban por miedo a mojarse y acabar totalmente negros. Y un día que Gustavo estaba ya cansado de la nube, le dijo:
- ¿Por qué no te animas? Deberías darte cuenta de que eres el único niño que tiene una nube para él, ¡y encima llueve agua negra! Podríamos jugar a hacer cosas divertidas con la nube, ¿no te parece?
Como Alegrita era su única compañía, y no quería que se fuera, Gustavo aceptó de muy mala gana. Alegrita le llevó hasta la piscina, y allí le dejó hasta que toda el agua se volvió negra. Entonces fueron a buscar otros niños, y aprovechando que con el agua negra no se veía nada ¡estuvieron jugando al escondite! Aún a regañadientes, Gustavo tuvo que reconocer que había sido muy divertido, pero más divertido aún fue jugar a mojar gatos: Gustavo corría junto a ellos, y en cuanto sentían el agua, daban unos saltos increíbles y huían de allí a todo correr haciendo gestos divertidísimos. En muy poco tiempo, todos los niños del pueblo estaban con Gustavo proponiendo e inventando nuevos juegos para la nube. Y por primera vez, Gustavo empezó a ver el lado bueno de las cosas, incluso de las que al principio parecían del todo malas.
Entonces la nube Jocosilla pensó en despedirse e ir con otros niños, pero antes de abandonar a Gustavo, le regaló dos días enteros de lluvias de colores, con las que inventaros los juegos más brillantes y divertidos. Y cuando desapareció, Gustavo ya no protestó; esta vez sabía fijarse en las cosas buenas, y se alegró mucho porque por fin estaba seco y podía volver a jugar a muchas cosas.
Pero no contaba Gustavo con Jocosilla, la nube bromista. Un día que paseaba por allí cerca, la nube escuchó las protestas de Gustavo, y corrió a verle. Y según llegó y se puso sobre su cabeza, comenzó a descargar una espesa lluvia negra. Era su broma favorita para los niños gruñones.
A Gustavo aquello no le gustó nada, y protestó aún mucho más. Y se enfadó incluso más cuando vio que daba igual a dónde fuera, porque la nube y su lluvia negra le perseguían. Y así estuvo casi una semana, sin poder escapar de la nube, y cada vez más enfadado.
Gustavo tenía una amiguita, una niña alegre y bondadosa llamada Alegrita, que fue la única que quiso acompañarle aquellos días, porque los demás se apartaban por miedo a mojarse y acabar totalmente negros. Y un día que Gustavo estaba ya cansado de la nube, le dijo:
- ¿Por qué no te animas? Deberías darte cuenta de que eres el único niño que tiene una nube para él, ¡y encima llueve agua negra! Podríamos jugar a hacer cosas divertidas con la nube, ¿no te parece?
Como Alegrita era su única compañía, y no quería que se fuera, Gustavo aceptó de muy mala gana. Alegrita le llevó hasta la piscina, y allí le dejó hasta que toda el agua se volvió negra. Entonces fueron a buscar otros niños, y aprovechando que con el agua negra no se veía nada ¡estuvieron jugando al escondite! Aún a regañadientes, Gustavo tuvo que reconocer que había sido muy divertido, pero más divertido aún fue jugar a mojar gatos: Gustavo corría junto a ellos, y en cuanto sentían el agua, daban unos saltos increíbles y huían de allí a todo correr haciendo gestos divertidísimos. En muy poco tiempo, todos los niños del pueblo estaban con Gustavo proponiendo e inventando nuevos juegos para la nube. Y por primera vez, Gustavo empezó a ver el lado bueno de las cosas, incluso de las que al principio parecían del todo malas.
Entonces la nube Jocosilla pensó en despedirse e ir con otros niños, pero antes de abandonar a Gustavo, le regaló dos días enteros de lluvias de colores, con las que inventaros los juegos más brillantes y divertidos. Y cuando desapareció, Gustavo ya no protestó; esta vez sabía fijarse en las cosas buenas, y se alegró mucho porque por fin estaba seco y podía volver a jugar a muchas cosas.
Autor.. Pedro Pablo Sacristán
Nunca es tarde para adoptar una visión más amable de nosotros mismos y del mundo que nos rodea porque hasta un 75% del optimismo de la persona depende de la actitud que tome. Si aprendemos a reprogramar nuestra mente, el más poderoso control de mandos de nuestra vida, conseguiremos pensar en positivo. Os dejamos algunas pautas para conseguirlo:
1. Implícate:
Invertir toda tu energía perseguir tus objetivos te ayudará a situarte la senda del éxito. Como dice la psicóloga Susan C. Vaugham: "El optimismo es como una profecía que se cumple por sí misma porque las personas optimistas presagian qué conseguirán o qué desean y la gente responde bien a su entusiasmo".
2. Sé insistente:
"Si no lo puedo hacer así buscaré otra forma de conseguirlo". Esta afirmación refleja uno de los aspectos en los que las personas que encaran la vida con positivismo sacan gran ventaja al resto: su capacidad para buscar alternativas o, lo que es lo mismo, para perseverar en el intento.
3. La fuerza está en ti:
Convierte el descontento por alguna situación que no te guste en el motor que impulse todos tus actos. "Las personas positivas confían en su poder para superar las barreras que se interponen en su camino". (Luis Rojas Marcos)
4. No más excusas:
Los lamentos actúan como cadenas que limitan sus movimientos. No debemos creer todo lo que pensamos, sólo con cuestionar los pensamientos negativos que circulan por nuestra mente conseguiremos verlo todo desde un punto de vista más favorable.
5. Espera siempre lo mejor:
Las personas positivas poseen una visión de la realidad que les permite tener ilusiones y entusiasmo y fuerza."Apostar por la esperanza ante la incertidumbre es tan natural en nuestra especie como caminar sobre dos patas". (Lionel Tiger, antropólogo)
6. Valora los detalles y los pequeños gestos:
En opinión de los expertos ser capaz de apreciar las pequeñas satisfacciones del día a día puede ayudarnos a ver el mundo con mejores ojos. Empieza desde hoy mismo a valorar cualquier recompensa que te de la vida: recibir un cumplido de una persona por la que sentimos una gran estima, escuchar una canción que trae buenos recuerdos, provocar la risa de nuestros amigos...
7. Aprecia las conquistas:
Las personas optimistas suelen atribuir sus éxitos a su propia competencia. Aunque la suerte y la ayuda de los demás haya sido de vital importancia, valora tus virtudes con orgullo y se el primero felicitarte.
Cuando tu la sonriés, la vida te devuelve esa sonrisa.
domingo, 27 de octubre de 2013
La fuente que no calma la sed
La paciencia y la serenidad nos llevan a la meta.
Amar con desesperación, con hambre, como quién siente que su alma está vacia y sólo puede ser llenada con otro ser, es ir abocado al dolor, la exigencia y la dependencia, porque por mucho amor que nos den, nunca será suficiente para saciar nuestra sed. Muchas veces, muchas personas no han sido amadas incondicionalmente por nadie, ni por sus padres, ni por un amigo, se siente vacias, se desprecien, son negativas, pues ese es el mensaje que recibieron; tu no importas, iran tras aquel que le trate bien, dependiendo hasta el punto de agotar al otro, por muy buena voluntad que tenga, pues llenar una vasija agujereada es imposible, es cierto que cuando alguien nos hace sentir valiosos, respetados y queridos y confia en nosotros, nosotros si tomamos las riendas y empezamos a amarnos, podemos cambiar, ahora bien, al final el camino es en solitario. Nadie puede llenar de amor a nadie porque todos nacimos ya llenos
jueves, 24 de octubre de 2013
Sinceridad ¿Seguro?
La sinceridad no es algo que debemos esperar de los demás,
es un valor que debemos vivir para tener amigos, para ser dignos de confianza…
Para ser sinceros debemos procurar decir siempre la verdad, esto parece
muy sencillo, pero muchas veces cuesta más de lo que se cree. Se
utilizan las ‘’mentiras piadosas’’ para ocultar
cualquier cosa que para nosotros es una tontería, pero que en realidad
a la persona que mientes haces daño, y esta pequeña mentira
que en un principio nos es nada se va haciendo más y más
grande hasta que la verdad se acaba sabiendo y sorprendiendo a quien mientes.La sinceridad no sólo se ve en las palabras, sino que también se demuestra por medio de nuestras actitudes.
Cuando se aparenta lo que no somos (en la edad, trabajo, amistad…) se tiende a aparentar lo que no se es (más joven, inteligente, educados…) Si se descubre la gran mentira que nos han hecho creer se nos viene a la memoria el refrán: ‘’Dime de que presumes… y te diré de que careces’’ y entonces se produce una gran desilusión ya que se pierden las esperanzas de lo que la persona no es en realidad.
También indicar que ‘’decir’’ siempre la verdad con palabras es una parte de la sinceridad, pero también hay que ‘’actuar’’ acorde con la verdad.
Para ser sincero se necesita tener mucho ‘’tacto’’ y esto significa que cuando debemos decirle a una persona la verdad de lo que pensamos y esta verdad la incomoda debemos utilizar las palabras, las expresiones correctas ya que el primer propósito es ‘’ayudar’’ a esa persona, y esto es necesario para que la persona escuché y vea que lo que se la dice va con buenas intenciones y sin ánimo de ofenderla.
La sinceridad también requiere valor ya que a la hora de decir la verdad a un amigo o a una amiga por ejemplo, el no decir la verdad no se puede justificar con no decirlo con el perder una buena amistad o por el concepto que se tiene de la persona.
La persona sincera siempre dice la verdad, en todo momento, aunque le cueste, sin temor al qué dirán. Ya que vernos sorprendidos mientras mentimos es más vergonzoso aún.
Al ser sinceros aseguramos nuestras amistades, somos más honestos con los demás y a la vez con nosotros mismos, convirtiéndonos en personas dignas de confianza por la autenticidad que hay en nuestra forma de comportarnos y nuestras palabras.
A medida que nos vamos haciendo más mayores, la sinceridad debe ir en aumento y debe convertirse en un elemento básico para vivir nuestra vida con auténtica plenitud y sinceridad
¿Realmente estamos preparados para ser "totalmente" sinceros? ¿Estaríamos dispuestos a vivir con alguién que a cien por cien lo fuera? Por otra parte ¿que es la verdad? La verdad siempre es relativa, puesto que como todo se pone en ralación a algo, a todos nos habrá pasado encontrar personas que se pasan el día pregonando una cosa y haciendo la contraría, ahí quizás es donde se ve una mentira, la diferencia entre lo que decimos y lo que hacemos, nuestras acciones por pequeñas que sean nos definen. Muchas veces cuando alguién se define a si mismo como "sincero" en el fondo lo que nos está diciendo es que tiene derecho a decir las cosas tal y como las siente, sin pensar, sin importarle en como nos vamos a sentir. Hay una frase muy buena que dice, no digas todo lo que piensas pero si piensa todo lo que dices, eh ahi una buena muestra de inteligencia emocional. Ahora lo que duele a veces y mucho es abrirse a alguién que lleva mil máscaras, que nos pone condiciones, que vive lleno o llena de horarios, condiciones, miedos en definitiva, quién no confia tampoco es alguién fiable.
jueves, 17 de octubre de 2013
Palabras trabadas
Palabras, el aire está lleno de palabras. Palabras coquetas que vuelan seductoras a la meta, palabras de amor que producen la sensación de paz del que se siente querido, palabras que empezaron siendo caricia, parecian de verdad y hoy son sólo un esbozo o una mentira de lo que fueron, sólo palabras, que abrían o cerraban puertas del alma, según venía el viento de levante o de poniente. Palabras que encierran deseos escondidos en frases tan anodinas, como buenos días, que esconden algo así como quiero ser el agua que sale de tu cueva, tu caverna prohibida, palabras de amistad, sinceras y frágiles que de tanto pronunciarlas sin acompañarlas con acciones no tienen nada, son como un cortado sin azúcar, despiertan, alimentan, pero no endulzan. Palabras que se traban en la mente, palabras no dichas, calladas, silenciadas, tragadas, como una píldora contra un mal estreñimiento. Palabras salvajes, violentes, agresivas que hieren tanto en la forma como en el fondo como hieren a la boca que las pronuncia. El mundo está lleno de palabras, en la tele, en las poesias, en los libros, todo surge de la palabra, el poder de la palabra. Yo quiero recorrer el mundo del silencio, aprender todo el misterio que habita en el, quiero hacer el camino del tacto, contacto, roce, goce, placer, piel, el, leve, breve, inmenso, intenso, denso, caliente, presente, pendiente, picante, mutante, silente, durmiente, sincero, humedo, agua, agua, agua, hasta ser sólo esa humedad que se clava, se destrava, breve, grave, inmensa, del mar del deseo y la sed. Y por ser piel sostenida al hueso, por se lengua oculta que hiere en lo breve y ama en lo profundo, por habitar en forma de sueño, por ser dueña del cielo y bajar al infierno. Oscura, dura, suave, salada, clavada, soy, mucho más que palabra obediente, complaciente y sonriente, soy palabra que goza, ama y retoza, en piel, tu piel, caliente, breve, exigente y ausente, y soy también breve como el instante presente.
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