miércoles, 9 de abril de 2014

Libertad interior

Hablamos muchas veces de libertad, pero ¿realmente sabemos que significa? ¿dónde reside la libertad? ¿podemos ser libres en una sociedad que va a un ritmo frenético¿ ¿una sociedad que nos ata y esclaviza a un trabajo para pagar una casa que no podemos disfrutar por falta de tiempo?¿Una sociedad donde las relaciones mueren porque no tenemos tiempo para dedicarnos los unos a los otros y el contacto físico, espiritual, afectivo queda relegado a las redes sociales a lo virtual a lo irreal? Pues si, podemos ser libres, conquistando nuestra mente, tarea ardua y difícil, teniendo en cuenta que no se nos enseña a hacerlo.
Autosoberanía: la verdadera libertad

Para entender lo que es la libertad, primero tenemos que entender lo que genera el sentimiento de esclavitud. No hay cadenas físicas que nos limiten. Se trata de actitudes, creencias, hábitos y características de la propia personalidad que nos hacen sentir el peso de una situación.

Hay esclavitudes creadas a través de la mala convivencia con los demás en el pasado.
Hay esclavitudes relacionadas con las expectativas de los demás, la familia, la sociedad.
Hay esclavitudes en la atmósfera de confusión generalizada que existe en el mundo a nuestro alrededor.
Hay esclavitudes en las propias flaquezas internas.

Estos cuatro tipos de presión suprimen el sentimiento de ser libre.

Las esclavitudes se adquieren. No forman parte de la naturaleza original del ser.

A través del conocimiento sobre la naturaleza real de las esclavitudes, podremos disminuir su efecto de forma considerable. Entonces podemos empezar a disfrutar de nuestra libertad verdadera: la espiritual.

Esta reconquista interna se llama autosoberanía. Nos capacita a conseguir la libertad para ser lo que siempre hemos querido ser: pacíficos, alegres, benevolentes, amables.

Es precisamente esta nueva naturaleza que aflora lo que también se gana los corazones de los demás.

En la libertad del ser, desarrollamos nuestra individualidad y destacan algunas cualidades que le son propias. De forma natural se desarrolla respeto hacia uno mismo, derivado del sentimiento de soberanía que ejercemos sobre nuestros tesoros – pensamientos, palabras, acciones, tiempo, energía y riqueza. Se hace fácil formar parte de cualquier grupo de personas, en la familia o en el trabajo.

Debido a la fuerza y la comprensión que existen en este estado espiritual, es fácil amar primero y de forma constante, a las personas que forman parte de nuestro día a día.

Aprendemos en ese estado algunos principios importantes:

Es preciso tener libertad sin individualismo.
Es preciso saber amar sin caer en las garras del apego.
Es preciso ser libre internamente. Ésa es la auténtica independencia.
Por ser amable eres amado.

domingo, 23 de marzo de 2014

La paz interior, el silencio



Introversión, paz y silencio

 
La extroversión es lo que desperdicia nuestra energía y nos hace sentir débiles. En un estado de introversión pensamos menos y hablamos menos. Entonces tenemos la capacidad de poner en la acción lo que sea que pensemos y lo que necesitemos hacer.

La serenidad verdadera no se muestra tanto en la cara como en la profundidad y quietud de la mirada.

Si plantamos un semilla positiva y limpia de pensamientos y nos concentramos en ella, le damos energía al igual que el sol se la da a una semilla plantada en la tierra. Y al igual que la semilla en la tierra despierta, se mueve y empieza a crecer, los pensamientos en los que nos concentramos empiezan a desarrollarse y crecer. Así que sembremos pensamientos positivos. Cada mañana, antes de empezar el viaje del día, sentémonos tranquilamente, en silencio, y sembremos la semilla de la paz. Paz es armonía y equilibrio. Paz es liberación de la carga de negatividad y desperdicio. Hagamos que la paz encuentre su hogar en nuestro interior. La paz es nuestra fortaleza original, la eterna tranquilidad de nuestro ser.

No debemos darle permiso a la mente para alterarse. Una mente alterada se influencia fácilmente. El precio será perder la paz. Aprendamos a mantener nuestra paz liberándonos de los apegos. Competir o compararse con los demás no nos permitirá enfocarnos hacia el interior. Un enfoque interior nos permite mantener la visión en nuestro ser más elevado. Tenemos que recordar nuestra naturaleza original. Nos permite forjar un vínculo con Dios. Entonces se hace fácil reconocer los pensamientos inútiles y reemplazarlos con una perspectiva espiritual. Una mente calmada no es sólo pacífica, está enfocada, concentrada y llena de buenos deseos y sentimientos puros.

La paz no es una actitud pasiva, es un estado activo. Requiere una atención constante el vivir y responder como un ser pacífico ante cualquier trastorno de la vida.

La verdadera paz sólo se puede experimentar cuando dejamos de dar y de tomar pesar. A fin de no dar pesar, necesitamos un corazón claro que no tenga sentimientos enfermizos y para no tomar pesar necesitamos un gran corazón que pueda tolerar y ayudar a los demás a superar sus debilidades. Llenemos nuestra mente con paz y buenos sentimientos y así podremos compartir esa experiencia con otros. Permanezcamos llenos de paz internamente y esta paz alcanzará a las personas que amamos y finalmente al mundo entero.

Necesitamos aprender a crear silencio en nuestras mentes y entonces la paz florecerá en nuestras almas. Veremos la vida con otros ojos. Descubriremos el idioma de Dios. Para permanecer internamente silencioso necesitamos dejar de pensar demasiado. Confiar en uno mismo. Confiar en los demás. Veremos que es más fácil de lo que parece.

Es cuando calmamos la cháchara en nuestra mente que realmente podemos escuchar qué hay en nuestro corazón y encontrar la pureza calmada y clara que yace en el alma. El amor espiritual nos lleva al silencio de nuestro estado original. Este silencio contiene el poder de crear armonía en todas las relaciones y la dulzura para sustentarlas. Y es cuando experimentamos el silencio interior que podemos dejar que Dios entre en nuestros corazones y mentes y nos llene de amor, fortaleza y paz.

Estar en paz con uno mismo

Nada da más felicidad, serenidad y bienestar que estar en paz con uno mismo, y esa paz se genera en nuestro interior, con lo cual, es nuestra responsabilidad decidir en cada momento, cómo queremos sentirnos ante una situación.

Diez secretos para estar en paz


1. LA ACTITUD: La Felicidad es una elección que puedo hacer en cualquier momento y en cualquier lugar. Mis pensamientos son los que me hacen sentir feliz o desgraciado, no mis circunstancias. Sé capaz de cambiarte a ti mismo, y el mundo cambiará contigo...Recuerda que lo único que puedes controlar en el mundo son tus pensamientos. ..Aunque cuando uno está verdaderamente enamorado "hay razones del corazón que la razón desconoce y se niega a aceptar".

2. EL CUERPO: Mis sentimientos son influenciados por mi postura. “Nada como una sonrisa…” Una postura adecuada genera una disposición feliz. Es importante también que hagas ejercicio, este nos libera del estres y genera la secreción de endorfinas, que hacen que nos sintamos bien.. Mira siempre hacia arriba y sólo podrás reír, pues no conozco a nadie que haya podido llorar en esa postura.

3. EL MOMENTO: La felicidad no está en los años, meses, en las semanas, ni siquiera en los días. Sólo se la puede encontrar en cada momento. "Hoy es el mañana del ayer…” Además la vida siempre tiene derecho a sorprendernos, así que aprende a vivir el presente sin ninguno de los traumas del pasado ni las expectativas del futuro. Recuerda que la Felicidad no es una meta, sino un trayecto. Disfruta de cada momento como si en el se combinaran tu pasado, tu presente y tu futuro.

4. NUESTRA PROPIA IMAGEN: Debo aprender a amarme a mi mismo como soy. Creer en ti mismo da resultados. Sólo al querernos podemos abrir el corazón a que nos quieran. Cuanto más te conozcas, en mayor medida podrás darte a los demás. Dag Hammarshöld decía: "El camino mas difícil es el camino al interior"... y, al menos una vez en la vida, debemos recorrerlo.

5. LAS METAS: Sabes cual es la diferencia entre un sueño y una meta? Una meta es un sueño con una fecha concreta para convertirse en realidad. Un sueño es sólo un sueño, algo que está fuera de la realidad... así que atrévete a soñar, pero atrévete también a esforzarte por lograr que esos sueños se hagan realidad !!! "Apunta hacia la Luna, pues aunque te equivoques, irás a parar a las estrellas... " Y cuando te pongas una meta difícil o creas que tienes un sueño imposible, recuerda que el éxito es sólo la recompensa, pues lo que vale es el esfuerzo.

6. EL HUMOR: La sonrisa es muy importante para mejorar la autoestima. Cuando sonreímos, aunque no sintamos nada, nuestro cerebro lo entiende como una señal de que todo va bien y manda un mensaje al sistema nervioso central para que libere una sustancia llamada beta-endorfina, que da a la mente una respuesta positiva. Dicen que una sonrisa cuesta menos que la electricidad, pero que da más luz.... Además, con cada sonrisa que le das a alguien o a ti mismo siembras una semilla de esperanza.

7. LAS RELACIONES:La sinergia es unir fuerzas y caminar juntos para conseguir cosas... Siempre que dos o más personas se unen en un espíritu de colaboración y respeto, la sinergia, basada en la comunicación y empatia se manifiestan naturalmente. Trata de entender a las personas que te rodean, quiere a tus amigos como son sin intentar cambiarlos, porque cuando te sientas mal, sin importar cómo sean, el verdadero amigo estará allí para apoyarte y brindarte todo su amor. Así que cultiva tus amistades, pues ellas nos son gratis! La amistad, al igual que la mayoría de los sentimientos, debe fluir de manera natural, debe alimentarse a través de detalles. Por ello la verdadera amistad no puede basarse en condiciones, intereses ni requisitos.

8. EL PERDÓN: Mientras mantengas odios y resentimientos en tu corazón, será imposible ser feliz. Lo maravilloso del perdón no es que libera al otro de su eventual culpa, sino que te libera a ti de un sufrimiento para el alma. La vida es muy bella como para mantener sentimientos negativos en nuestro camino... Piensa siempre en Dios que nos otorga el perdón por todos los "errores" que cometemos , sencillamente porque nos AMA.

9. DAR: Uno de los verdaderos secretos para ser feliz es aprender a dar sin esperar nada a cambio. Las leyes de la energía y la justicia te devolverán con creces lo que des. Si das odio, recibirás odio tarde o temprano, pero si das amor, recibirás multiplicado ese amor. Quien ama de verdad da todo de si .. Sólo el que aprende a dar desinteresadamente, está en camino de descubrir la verdadera felicidad.

10. LA FE: La Fe crea confianza, nos da paz mental y libera al alma de sus dudas, preocupaciones, ansiedad y miedos. Ten fe, esperanza y optimismo en ti mismo y en todos los proyectos que quieras emprender!!! Pero no te asustes cuando dudes, simplemente desea las cosas de todo corazón y lleno de fe porque “Querer es poder”. Dicen que el hombre llega a ser sabio cuando aprende a reírse de si mismo. Así que ríe, ríe alegremente. .. ¡y el mundo reirá contigo! Si pudiéramos practicar tan sólo uno de estos secretos al día, quizás no tardaríamos mucho en acercarnos a la felicidad!

jueves, 20 de marzo de 2014

No has nacido para ser perfecto, sino para ser féliz

 

 

La Autoexigencia


El ser humano necesita mantener el autocontrol, conocerse bien y ser dueño de sí mismo, porque de lo contrario, termina siendo su propio esclavo.

La autoexigencia significa excederse de los límites del dominio de sí mismo y convertirse también en un esclavo, pero de las obligaciones.

La persona autoexigente agrega a su dominio de sí mismo un componente sadomasoquista, porque se vuelve déspota, autoritario y le exige a los demás de la misma forma.

No puede reconocer sus propios límites y sin darse cuenta vive esforzándose cada vez más para mejorar su rendimiento, con la secreta intención de demostrar que vale, porque su afán de destacarse esconde una baja autoestima.

Esta conducta no se reduce al estudio o al trabajo, sino que es su actitud habitual en todas las actividades de su vida diaria, incluso en sus afectos.

El autoexigente se esfuerza para ser mejor que los demás; y para lograrlo está dispuesto a hacer cualquier sacrificio renunciando a sus propios íntimos deseos.

Esta actitud exige un gran gasto de energía porque demanda un estricto control emocional en contra de las verdaderas necesidades básicas, en defensa de una imagen de perfección; ya que la autoexigencia y el perfeccionismo van de la mano.

Estas personas son como máquinas que siempre están en funcionamiento y que nunca se apagan del todo porque viven luchando contra el tiempo.

El autoexigente no puede disfrutar del ocio ni tampoco de su trabajo, porque se impone metas demasiado ambiciosas que le cuesta mucho cumplir, pero que lo hacen sentir peor si no logra realizarlas.

Su vida es una catarata de obligaciones pero vacía de satisfacciones; la comunicación con los demás es pobre ya que prioriza ante todo sus negocios, y su biografía se puede resumir leyendo su agenda, escasa de sentimientos, aburrida y tediosa pero con óptimos resultados financieros.

Su preocupación por el orden y el control hace que su casa parezca un museo donde todo está en exhibición en estricto lugar y en perfecta armonía con todo lo demás, dando la impresión que es un sitio donde nadie vive.

El autoexigente les exige a los demás tanto como a él mismo; su matrimonio puede fracasar, porque difícilmente encuentre a alguien dispuesto a aguantar el mismo ritmo; y sus hijos pueden rebelarse contra su disciplina militar y tomarse la libertad que él se niega, como tener adicciones, no estudiar ni trabajar.

Tiene muy poca tolerancia a la frustración y escasa resistencia a la crítica y puede desmoronarse fácilmente cuando no puede estar a la altura de sus expectativas y las cosas escapan de su control.

Sufre de patologías crónicas y muy precisas, puede tener fobias y ataques de pánico, problemas digestivos, constipación, dolores en las articulaciones y problemas coronarios.

Cuando decide salir de vacaciones se lleva su computadora y algunas carpetas, por las dudas, y contrata todos los servicios por adelantado sin dejar nada librado al azar, porque son personas que no toleran lo imprevisto y que necesitan sentirse seguros y contenidos.

El autoexigente vive alienado en sus ocupaciones y no puede tomarse la libertad de descansar, por eso convierte a sus vacaciones en otro trabajo.

Cuando se jubilan pueden perder el sentido de la vida, caer en una depresión y declinar físicamente en poco tiempo; o bien cambiar radicalmente y abandonarse.

 

 

 

La Pareja Perfecta

Sentados en la plaza del pueblo, dos viejos amigos conversan mientras observan a varias parejas sentadas en el césped.

- Entonces, ¿Nunca pensaste en casarte? – preguntó el primero

- Lo pensé, pero nunca llegué a casarme – respondió el segundo -. Cuando era joven me decidí a buscar a la mujer perfecta.

Tras esgrimir una leve mueca, el hombre continuó diciendo:

- Cuanto fui a las costas encontré a la mujer más bella que jamás había visto, pero no conocía de las cosas materiales de la vida ni era muy espiritual. Cuando fui a lo más alto de la montaña, conocí a una mujer muy bonita y con un intenso interés por espiritual, pero no se le daba importancia a las cosas materiales o lo que ocurría en el mundo. Seguí andando y llegué a una ciudad, donde tropecé con una mujer muy linda y rica, pero no se preocupaba del aspecto espiritual. Al llegar a las praderas hallé a una mujer que conocía el reino de la materia y el del espíritu, pero no era bonita. Seguí buscando y en uno de mis viajes tuve la oportunidad de cenar en la casa de una joven bonita, religiosa, y conocedora de la realidad material. Era la mujer perfecta.

Se produjo un breve silencio que permitió escuchar el suspiro de aquel hombre.

- ¿Y por que no te casaste con ella? – Le preguntó el amigo

- ¡Ah, querido amigo mío! Lamentablemente ella también quería un hombre perfecto.

Cuando busques a una persona con quién compartir tu vida, no busques una pareja perfecta. Si ya estás compartiendo tu vida con alguien, no busques que sea una pareja perfecta. Busca a una persona de carne y hueso, con sus sentimientos y su forma de ser particular, con sus cualidades y sus limitaciones, que sienta el mismo amor, compromiso y entrega que tú estás dispuesto a dar, aunque no sea perfecta.

En lugar de esperar a que tu pareja sea la persona ideal, pregúntate primero si tú eres la persona ideal para ella. Esto tal vez te ayude a comprender que el amor no es cuestión de perfección, sino de un diario, amoroso y sincero compartir…

Las críticas aprender a ser fiel a ti mismo

Muchas veces nos esforzamos por ser aceptados, cosa muy importante en nuestra especie pues a fin de cuentas somos seres sociales, no islas, pertenecer a un grupo nos da seguridad, ahora bien, a medida que maduramos vamos descubriendo que la seguridad es falsa, pues la vida, en esencia es cambio, y que muchas veces por no perder una amistad, dejamos de sernos fieles a nosotros mismos, con lo cual somos falsos. Las palabras tienen poder, sobretodo cuando somos niños y más vulnerables, es vital el refuerzo positivo del niño, esto no quiere decir "no criticar" su conducta y dejar que el niño haga lo que quiera, no, sino corregir con amor y en positivo, criticando el hecho siempre, no la persona, e intentando que el niño aprenda a mejorar, pero no que se obsesione con ser el mejor o con ser perfecto, no ensalzar la autoexigencia, sino la mejora diaria con el disfrute del camino de aprendizaje que a fin de cuentas la vida es eso, un camino. Este cuento habla sobre las críticas y es que un día somos santos para unos y al siguiente demonios para otros, con lo cual, lo más importante es no estar a merced de los demás, sino ser fiel, a uno mismo, flexible que no rigido, obviamente, que de la rigidez no viene más que dolor y enfermedad, pero siempre saber que si tomo una decisión la tomo por mi voluntad, no para agradar a otro. Disfrutarlo!

Pregúntale a los muertos
En un amplio patio de la casa más elevada del poblado, descansaba un hombre anciano cuyo rostro se decía que inspiraba una extraña mezcla entre misericordia y firmeza. Era conocido por el nombre de Khalil, y de todos era sabido que de sus palabras parecía brotar un manantial de sabiduría.

Un día de sol, en el que el anciano se hallaba meditando bajo la sombra de una vieja higuera, se presentó ante el umbral de su jardín un joven que dijo:

- "Amigo sabio, ¿puedo pasar?"

- "La puerta está abierta" - respondió Khalil.

El joven, cruzando el umbral y acercándose al anciano, le dijo:

- "Me llamo Maguín y soy artista. Mi trabajo es sincero y pleno de sentimiento, sin embargo tengo un gran problema: me atormentan las críticas que se hacen de mi vida, mi obra y mi persona. Vivo obsesionado por las descalificaciones de los críticos de arte, y por más que trato de que no me afecten, me acaban esclavizando... Sé que eres un hombre sabio y que tu fama de sanador alcanza los horizontes más remotos. Dicen también que tus remedios son extraños, y, sin embargo, no me falta confianza para acudir a ti, a fin de conseguir la paz que tanto necesito en la defensa de mi imagen."

Khalil, mirando al joven con cierta displicencia, le dijo:

- "Si quieres realmente curarte, vé al cementerio de la ciudad y procede a injuriar, insultar y calumniar a los muertos allí enterrados. Cuando lo hayas realizado, vuelve y relátame lo que allí te haya sucedido."

Ante esta respuesta, Maguín se sintió claramente esperanzado en la medicina del anciano. Y aunque se hallaba un tanto desconcertado por no entender el porqué de tal remedio, se despidió y salió raudo de aquella casa.

Al día siguiente, se presentó de nuevo ante Khalil.

- "Y bien, ¿fuiste al cementerio?" - le pregunto éste.

- "Sí" - contestó Maguín, en un tono algo decepcionado.

- "Y bien, ¿qué te contestaron los muertos?"

- "Pues en realidad no me contestaron nada, estuve tres horas profiriendo toda clase de críticas e insultos, y en realidad, ni se inmutaron"

El anciano sin variar el tono de su voz le dijo a continuación:

- "Escúchame atentamente. Vas a volver nuevamente al cementerio, pero en esta ocasión vas a dirigirte a los muertos profiriendo todos los elogios, adulaciones y halagos que seas capaz de sentir e imaginar"

La firmeza del sabio eliminó las dudas de la mente del joven artista por lo que despidiéndose, se retiró de inmediato.

Al día siguiente Maguín volvió a presentarse en la casa de anciano...

- "¿Y bien?"

- "Nada" - contestó Maguín en un tono muy abatido y desesperanzado.

- "Durante tres horas ininterrumpidas, he articulado los elogios y elegías más hermosos acerca de sus vidas, y destacado cualidades generosas y benéficas que difícilmente pudieron oír en sus días sobre al tierra, y... ¿qué ha pasado? Nada, no pasó nada. No se inmutaron, ni respondieron. Todo continuó igual a pesar de mi entrega y esfuerzo. Así que... ¿eso es todo?", preguntó el joven con cierto escepticismo.

- "Sí" - contestó el viejo Khalil.

- "Eso es todo... porque así debes ser tú, Magín: indiferente como un muerto a los insultos y halagos del mundo... porque el que hoy te halaga, mañana te puede insultar, y quien hoy te insulta, mañana te puede halagar. No seas como una hoja a merced del viento de los halagos e insultos. Permanece en tí mismo, más allá de los claros y los oscuros del mundo"

lunes, 10 de marzo de 2014

Cómo potenciar la resilencia, la alegría de vivir

- Observación interior:
Viajar a las profundidades de Sí mismos, para permitirnos la permanente observación sobre nuestra manera de pensar, de expresarnos, de actuar.
Reflexionar sobre nuestros comportamientos y encontrar respuestas de corazón abierto, donde la sabiduría interior surge naturalmente.
- Reconocimiento de la libertad:
Comprender que para lograr el dominio de Sí mismos, es necesario romper toda atadura o encarcelamiento interior y empoderarnos, sin sobrepasar sobre las libertades de los demás. Esto implica comprender que somos interiormente libres y que la tolerancia es el verdadero reflejo de la aceptación de nuestra propia individualidad, alejándose de todo aislamiento con el mundo y practicando la filosofía del respeto.
- Sentido del humor y la alegría:
Cada adversidad tiene su lado jocoso, que es el punto de partida de la superación de las emociones no involutivas, como el miedo y la culpa.
Dirigir nuestro foco de atención hacia la alegría, hacia lo que nos hace reír, más allá de toda circunstancia difícil que estemos atravesando.
- Creatividad e Ingenio:
Considerar nuestro espíritu creativo para encontrar soluciones para salir de los momentos adversos. Es aquí, donde el encuentro con el niño interior se hace imperioso, ya que el aspecto lúdico del adulto, así como el desarrollo de actividades de “ocio creativo”, son portales que se abren para generar maravillosos cambios.
- Valores esenciales:
La conciencia y el compromiso moral nos permiten transitar por el sendero correcto. Esta es la vía por donde la abundancia interior se manifiesta, para ejercer nuestra maestría y ser verdaderos generadores de un mundo más coherente y humano, alejado de las contradicciones y muy unidos a la espiritualidad, base donde se asienta la ética.
- Sensibilidad:
Aprender a contemplar la belleza; desde el vuelo de un pájaro hasta la imagen armónica de una rosa; desde la sonrisa de un niño hasta sabiduría de un anciano; desde un cálido abrazo hasta brotar nuestro llanto que nos sana.
Las personas resilientes saben abrir el corazón, son más expresivos con sus sentimientos, prestan atención a las intuiciones y se deleitan con todo lo bello, lo armónico que existe en la naturaleza.
- Habilidad para relacionarse:
Toda relación está basada en el establecimiento de vínculos afectivos, donde del buen desarrollo de la comunicación, incluyendo las expresiones emocionales, nos da el marco preciso para su desarrollo.
El ser humano es un ser social por naturaleza; lo que implica la convivencia con sus semejantes mediante el uso de ritos, que van desde reuniones con amigos, encuentros con su grupo laboral o profesional, hasta congregarse en un culto, con lo que se procura seguir un orden de costumbres, sustento de toda cultura.
En esta capacidad humana para relacionarnos, es necesario tener siempre presente que, a medida que más nos “relacionamos con nosotros mismos”, mejores son las relaciones con el mundo.
El filósofo alemán Friedrich Nietzsche (1844-1900) sostenía que:”El individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo”.
Desarrollo del intelecto:
Alimentarse de nuevos conocimientos nos trae un sinnúmero de oportunidades. El desarrollo de la inteligencia, es decir la habilidad de relacionar datos o conocimientos para resolver determinadas situaciones, es una de las herramientas para potenciar la “resiliencia”.
El hábito de leer, es esencial para el crecimiento intelectual, siempre que sepamos discernir entre la información que permite nuestra verdadera evolución; de la que nos aleja de este propósito de trascendencia. La etimología de “Leer” tiene su origen en el idioma indoeuropeo “Leis”, cuyo significado es “Camino”.
Autoimagen positiva:
Tener presente siempre que somos aprendices de la vida, nos aleja de todo sentimiento de víctima. La autoimagen positiva, nos permite mirar a la adversidad como un “disfraz” donde se esconde un valioso aprendizaje. La auto-valoración se muestra como un instrumento de fortaleza, en la que podemos poner foco de atención a la grandeza de nuestros logros o triunfos alcanzados y debilitar la concepción de poder que le atribuimos a las adversidades.
Asertividad:
La asertividad requiere del uso eficiente de la comunicación, del poder de nuestro lenguaje. Cuando nuestra comunicación tiene un estado sólido de madurez, estaremos en un punto de equilibrio.
Ser asertivos es tener una base de firmeza tal, que nos permita dejar de oscilar entre el sometimiento ejercido por otras personas sobre nosotros (sumisión) y su condición opuesta, nuestra propia agresión en cualquier nivel. El ser asertivo nos invita a tener convicción y determinismo en todos nuestros actos y nos permite ser claros a la hora de defender nuestros derechos.
Tener asertividad nos inclina al logro de nuestras metas proyectadas y a ser permanentes protagonistas del crecimiento personal, en sus tres escenarios: físico, mental y espiritual.
Una actitud asertiva se convierte en un hecho de motivación por sí mismo, donde el pensamiento positivo es el impulsor de nuevas oportunidades.

Unas cosillas sobre la felicidad, el ojetivo

No podíamos en un blog sobre resilencia no hablar sobre la felicidad, ese objetivo que en la vida todos esperamos o ansiamos por el profundo bienestar que nos genera, ahora bien, ¿dónde buscamos la felicidad? Cada uno aquí tendrá su respuesta, la mayoría de nosotros la buscamos fuera, nos quejamos si un día llueve, al siguiente si hace calor, nos quejamos si nuestra pareja no se comporta como nosotr@s creemos que tiene que hacer, si nuestro trabajo no nos satisface cuando lo tenemos, sino lo tenemos porque no lo tenemos, si nuestros padres nos entienden o no, si tenemos pocos amigos, en fin, la buscamos fuera de nosotr@s cuando realmente es un estado del ser, es decir, va con nosotr@s mismos. Una frase que a mi me gusta mucho es: si no eres féliz con lo que tienes, con lo que te falta tampoco lo serás, y es que en esto como en otras cosas la actitud que adoptamos ante la vida es la que va a marcar la diferencia. Rebajar las expectativas sobre las cosas o personas nos va a ayudar a ser más felices, porque estaremos menos decepcionados cuando algo o alguien no sea como esperamos y mucho más sorprendidos. Hay un cuento que a mi me gusta mucho que se llama la llave de la felicidad, y es que de vez en cuando tod@s tenemos que recordar de quién depende ser felices.