sábado, 19 de abril de 2014
jueves, 17 de abril de 2014
Ser uno mismo y no lo que otros quieran
Muchas veces nos ahorrariamos un sufrimiento innecesario si en lugar de buscar la aprobación de los demás (aunque sean nuestros seres más queridos) nos centrasemos en ser nosotr@s mismos y confiar en nosotr@s mismos. Realmente a veces, si no somos personas con una autoconfianza fuerte, los demás pueden forzarnos a no ser lo que somos e ir contra uno mismo, es una de las peores frustaciones que podemos sentir. Nos creamos una identidad falsa para gustar, para ser aceptado, para no estar sólos, en definitiva POR MIEDO, y al final nuestra conciencia se impone y llegamos a la infelicidad, porque además vivir por la aceptación es un arma de doble filo, es ser preso de alguién y amar al carcelero pues le hemos dado el arma con la que puede herirnos. Vive para tí y deja vivir pero no te sometas al juicio ajeno, porque cuando dejes de comportarte como ellos quieren, tampoco te querran asi que habrás perdido el respeto de los otros y lo que es peor TU RESPETO.
Las personas queremos ser independientes pero nos importa mucho lo que diga la gente de nosotros, y la mayoría de veces nos dejamos influenciar por otras personas y actuamos a gusto de otros.
Actuamos así porque tenemos miedo a que la sociedad nos rechace, ¿pero eso es bueno?
Si actuamos como les gusta a los otros ya no somos personas independientes, sino que pasamos a depender de la gente que nos influye, esto quiere decir que no somos nosotros mismos, lo que se traduce a que no confiamos en nosotros y para poder ser independientes, como nos gustaría a cualquiera de nosotros, tenemos que tener confianza en nosotros mismos.
La mayoría de las veces nos dejamos influenciar por nuestros amigos, que son las personas que más cerca están de nosotros y actuamos así por miedo a perderlos, ¿pero por qué? ¿tenemos que cambiar nuestra forma de ser, de vestir o de muchas cosas más para poder tener amigos o para que la sociedad nos acepte?
Aunque sea difícil, porque siempre estamos pendientes de lo que dicen los demás, en mi opinión no tendríamos que dejarnos influenciar, una persona tiene que ser como es, y para eso antes tenemos que conocernos a nosotros mismos. Cuando tenemos algún problema o alguna duda recurrimos a las personas más cercanas (amigos, familiares…) y ellos te dan su opinión y intentan darte la ayuda que necesitas, pero tenemos que aprender a confiar en nosotros y en nuestros recurso y no necesitar recurrir a nadie.
La pregunta es: ¿Por qué no confiamos en nosotros mismos y nos dejamos influir por los demás?
Las personas queremos ser independientes pero nos importa mucho lo que diga la gente de nosotros, y la mayoría de veces nos dejamos influenciar por otras personas y actuamos a gusto de otros.
Actuamos así porque tenemos miedo a que la sociedad nos rechace, ¿pero eso es bueno?
Si actuamos como les gusta a los otros ya no somos personas independientes, sino que pasamos a depender de la gente que nos influye, esto quiere decir que no somos nosotros mismos, lo que se traduce a que no confiamos en nosotros y para poder ser independientes, como nos gustaría a cualquiera de nosotros, tenemos que tener confianza en nosotros mismos.
La mayoría de las veces nos dejamos influenciar por nuestros amigos, que son las personas que más cerca están de nosotros y actuamos así por miedo a perderlos, ¿pero por qué? ¿tenemos que cambiar nuestra forma de ser, de vestir o de muchas cosas más para poder tener amigos o para que la sociedad nos acepte?
Aunque sea difícil, porque siempre estamos pendientes de lo que dicen los demás, en mi opinión no tendríamos que dejarnos influenciar, una persona tiene que ser como es, y para eso antes tenemos que conocernos a nosotros mismos. Cuando tenemos algún problema o alguna duda recurrimos a las personas más cercanas (amigos, familiares…) y ellos te dan su opinión y intentan darte la ayuda que necesitas, pero tenemos que aprender a confiar en nosotros y en nuestros recurso y no necesitar recurrir a nadie.
La pregunta es: ¿Por qué no confiamos en nosotros mismos y nos dejamos influir por los demás?
sábado, 12 de abril de 2014
Al borde del precipicio todos cambiamos
Muchas veces hemos oído que
crisis equivale a oportunidad, que crisis es un momento de cambios… Sin
embargo, nos cuesta quitarle esa connotación negativa de que las cosas van mal,
de que la crisis nos supera, de que no sabemos cuándo se va a terminar el ciclo
económico, de datos negativos en el consumo y el empleo, de caídas de
resultados, de empresas que cierran, de
un montón de cosas que no podemos dominar y que nos mantienen la mente
preocupada generando un ambiente tóxico en el que desarrollamos nuestras
actividades diarias. Sea ir a trabajar o a recoger a un familiar, en las
conversaciones con los amigos o con clientes, conversaciones que tratan de
arreglar tantas cosas a la vez que nos genera cabreo, dolor de cabeza y
malestar, y consigue que lo traslademos allí donde vamos. La pregunta es: ¿Podemos
limpiar esta pecera tan contaminada? Sí, claro que sí es posible. ¿pero cómo?
Empezando por cada uno de nosotros. Nosotros elegimos estar todo el tiempo
preocupados por la presión o podemos elegir ocuparnos de nuestro quehacer
diario e invitando a los demás a hacerlo también. Podemos elegir si seguimos echando
la culpa a los demás o si nos hacemos cargo de cuál es nuestra contribución con
las constantes quejas o malos modales. Las empresas y organizaciones son la
clave en estos momentos de incertidumbre para gestionar este cambio.
Las organizaciones impulsadas por
valores positivos, las resilientes, las que enamoran, han visto cómo estos años
de crisis han ido aumentando sus resultados, cómo han contribuido a un mayor
bienestar de sus clientes, trabajadores, proveedores, el medio ambiente y en
definitiva, de la sociedad. En lugar de la presión por los tiempos o resultados,
han elegido buscar nuevos caminos, nuevas maneras de hacer las cosas. Esto es
innovar (no sólo existe la innovación tecnológica). En lugar de tapar los
errores, han elegido sacarlos a la luz y colaborar con los trabajadores para
encontrar juntos las soluciones, con la mayor creatividad posible: la de un
grupo fuertemente cohesionado. En lugar del castigar se actúa desde la
comprensión. En lugar del miedo han elegido la confianza. En vez de dirigir han
elegido liderar. No han querido ser llevados por la corriente, la comodidad de
hacer lo de siempre y justificar los malos resultados escudándose en que a todo
el mundo le está yendo mal o que en la empresa siempre se han hecho así las
cosas y no se puede cambiar. Han abandonado sus creencias limitadoras que los
conducen a calles sin salida. Han preferido bucear en su interior con humildad,
reconocer sus límites, qué es lo que están haciendo mal para desactivar estas
creencias y comportamientos y, entre todos, generar nuevas corrientes, enamorar
a sus clientes (internos y externos) creando sinergias nunca vistas, mejorando
su eficiencia, sus relaciones y, cómo no, su cuenta de resultados.
¿Pero cómo han podido gestionar este cambio?
Principalmente porque han podido medir sus valores, identificar los positivos,
los limitantes, los niveles de consciencia sobre sí mismos, sobre su capacidad
de cambio y hacia los demás. No se puede gestionar lo que no se puede medir.
Einstein dijo con mucho acierto que no es posible resolver los problemas desde
el mismo nivel de consciencia que se originaron. Mucho menos posible será si ni
siquiera conocemos cuáles son estos niveles de consciencia, qué significa cada
uno y cómo nos afecta. Otro genio, Ghandi, dijo: seamos nosotros el cambio que
queremos ver en el mundo. Actuemos con integridad desde nosotros mismos y desde
nuestras organizaciones hacia los demás y enamorémoslos desde una gestión
consciente. Depende de nosotros.
Ayudar al otro o mantenerse indiferente
Muchas veces podemos ayudar a otr@s, sin necesidad de hacer un gran esfuerzo. A veces comenzamos relaciones movidos por el interés y no por el verdadero motor de una sana relación el desinterés y cuando el camino se vuelve angosto, abandónamos al amigo a su suerte, dando muestras del poco compromiso que tenemos hacía él o hacía ella. Si fuesemos conscientes de que los pequeños gestos, a veces son los grandes gestos, muchas veces en lugar de mirar hacía otro lado, cogeriamos de la mano sin soltar y valorariamos al otro, es decir le veriamos como parte de nosotros. Os dejo un cuento popular que explica bien, qué es el egoismo. ¿qué porqué hablar de Egoismo en un blog sobre resilencia? Fácil, si ser resilente es salir fortalecido del dolor, y aprender, también por ende es volverse más humano, y ser más humano pasa por dejar de mirarnos el ombligo y ser más personas, cuando eso sucede dejamos mucho egoismo y empiezan a suceder en nuestra vida cosas muy positivas.
Un caballo y un pequeño burro regresaban del mercado junto al dueño y su hijo. La compra aquella mañana había sido abundante y los animales iban bastante cargados. Ambos comenzaron a andar sabiendo que les quedaba un largo camino.
Cuando ya llevaban dos horas bajo el sol, el burro se acercó al caballo y le susurró al oído:
-¿Podrías ayudarme con el peso, soy pequeño y me han puesto prácticamente la misma carga que a ti?
El caballo miró hacia otro lado y se adelantó unos metros como si no hubiera escuchado nada. Ambos animales continuaron caminando.
Una hora más tarde el burro apenas podía tenerse en pie y su ritmo era cada vez más lento. Hizo un último esfuerzo para alcanzar de nuevo al caballo y pedirle ayuda.
-Amigo, si en algo valoras mi vida, por favor, ayúdame con la carga.
El caballo volvió a mirar hacia otro lado como si aquellas palabras no fueran dirigidas a él.
En apenas unos minutos, se escuchó el crujir de un hueso y el burro se desplomó en el suelo.
Padre e hijo, al ver al burro herido, se apresuraron a recoger toda la carga y a ponerla sobre el caballo. Una vez fijada correctamente para que no cayera, cogieron al burro y también lo subieron a lomos del caballo. Aún quedaban unas cinco horas de viaje.
Un caballo y un pequeño burro regresaban del mercado junto al dueño y su hijo. La compra aquella mañana había sido abundante y los animales iban bastante cargados. Ambos comenzaron a andar sabiendo que les quedaba un largo camino.
Cuando ya llevaban dos horas bajo el sol, el burro se acercó al caballo y le susurró al oído:
-¿Podrías ayudarme con el peso, soy pequeño y me han puesto prácticamente la misma carga que a ti?
El caballo miró hacia otro lado y se adelantó unos metros como si no hubiera escuchado nada. Ambos animales continuaron caminando.
Una hora más tarde el burro apenas podía tenerse en pie y su ritmo era cada vez más lento. Hizo un último esfuerzo para alcanzar de nuevo al caballo y pedirle ayuda.
-Amigo, si en algo valoras mi vida, por favor, ayúdame con la carga.
El caballo volvió a mirar hacia otro lado como si aquellas palabras no fueran dirigidas a él.
En apenas unos minutos, se escuchó el crujir de un hueso y el burro se desplomó en el suelo.
Padre e hijo, al ver al burro herido, se apresuraron a recoger toda la carga y a ponerla sobre el caballo. Una vez fijada correctamente para que no cayera, cogieron al burro y también lo subieron a lomos del caballo. Aún quedaban unas cinco horas de viaje.
miércoles, 9 de abril de 2014
Libertad interior
Hablamos muchas veces de libertad, pero ¿realmente sabemos que significa? ¿dónde reside la libertad? ¿podemos ser libres en una sociedad que va a un ritmo frenético¿ ¿una sociedad que nos ata y esclaviza a un trabajo para pagar una casa que no podemos disfrutar por falta de tiempo?¿Una sociedad donde las relaciones mueren porque no tenemos tiempo para dedicarnos los unos a los otros y el contacto físico, espiritual, afectivo queda relegado a las redes sociales a lo virtual a lo irreal? Pues si, podemos ser libres, conquistando nuestra mente, tarea ardua y difícil, teniendo en cuenta que no se nos enseña a hacerlo.
Para entender lo que es la libertad, primero tenemos que entender lo que genera el sentimiento de esclavitud. No hay cadenas físicas que nos limiten. Se trata de actitudes, creencias, hábitos y características de la propia personalidad que nos hacen sentir el peso de una situación.
Hay esclavitudes creadas a través de la mala convivencia con los demás en el pasado.
Hay esclavitudes relacionadas con las expectativas de los demás, la familia, la sociedad.
Hay esclavitudes en la atmósfera de confusión generalizada que existe en el mundo a nuestro alrededor.
Hay esclavitudes en las propias flaquezas internas.
Estos cuatro tipos de presión suprimen el sentimiento de ser libre.
Las esclavitudes se adquieren. No forman parte de la naturaleza original del ser.
A través del conocimiento sobre la naturaleza real de las esclavitudes, podremos disminuir su efecto de forma considerable. Entonces podemos empezar a disfrutar de nuestra libertad verdadera: la espiritual.
Esta reconquista interna se llama autosoberanía. Nos capacita a conseguir la libertad para ser lo que siempre hemos querido ser: pacíficos, alegres, benevolentes, amables.
Es precisamente esta nueva naturaleza que aflora lo que también se gana los corazones de los demás.
En la libertad del ser, desarrollamos nuestra individualidad y destacan algunas cualidades que le son propias. De forma natural se desarrolla respeto hacia uno mismo, derivado del sentimiento de soberanía que ejercemos sobre nuestros tesoros – pensamientos, palabras, acciones, tiempo, energía y riqueza. Se hace fácil formar parte de cualquier grupo de personas, en la familia o en el trabajo.
Debido a la fuerza y la comprensión que existen en este estado espiritual, es fácil amar primero y de forma constante, a las personas que forman parte de nuestro día a día.
Aprendemos en ese estado algunos principios importantes:
Es preciso tener libertad sin individualismo.
Es preciso saber amar sin caer en las garras del apego.
Es preciso ser libre internamente. Ésa es la auténtica independencia.
Por ser amable eres amado.
Autosoberanía: la verdadera libertad
Para entender lo que es la libertad, primero tenemos que entender lo que genera el sentimiento de esclavitud. No hay cadenas físicas que nos limiten. Se trata de actitudes, creencias, hábitos y características de la propia personalidad que nos hacen sentir el peso de una situación.
Hay esclavitudes creadas a través de la mala convivencia con los demás en el pasado.
Hay esclavitudes relacionadas con las expectativas de los demás, la familia, la sociedad.
Hay esclavitudes en la atmósfera de confusión generalizada que existe en el mundo a nuestro alrededor.
Hay esclavitudes en las propias flaquezas internas.
Estos cuatro tipos de presión suprimen el sentimiento de ser libre.
Las esclavitudes se adquieren. No forman parte de la naturaleza original del ser.
A través del conocimiento sobre la naturaleza real de las esclavitudes, podremos disminuir su efecto de forma considerable. Entonces podemos empezar a disfrutar de nuestra libertad verdadera: la espiritual.
Esta reconquista interna se llama autosoberanía. Nos capacita a conseguir la libertad para ser lo que siempre hemos querido ser: pacíficos, alegres, benevolentes, amables.
Es precisamente esta nueva naturaleza que aflora lo que también se gana los corazones de los demás.
En la libertad del ser, desarrollamos nuestra individualidad y destacan algunas cualidades que le son propias. De forma natural se desarrolla respeto hacia uno mismo, derivado del sentimiento de soberanía que ejercemos sobre nuestros tesoros – pensamientos, palabras, acciones, tiempo, energía y riqueza. Se hace fácil formar parte de cualquier grupo de personas, en la familia o en el trabajo.
Debido a la fuerza y la comprensión que existen en este estado espiritual, es fácil amar primero y de forma constante, a las personas que forman parte de nuestro día a día.
Aprendemos en ese estado algunos principios importantes:
Es preciso tener libertad sin individualismo.
Es preciso saber amar sin caer en las garras del apego.
Es preciso ser libre internamente. Ésa es la auténtica independencia.
Por ser amable eres amado.
domingo, 23 de marzo de 2014
La paz interior, el silencio
Introversión, paz y silencio
La
extroversión es lo que desperdicia nuestra energía y nos hace sentir
débiles. En un estado de introversión pensamos menos y hablamos menos.
Entonces tenemos la capacidad de poner en la acción lo que sea que
pensemos y lo que necesitemos hacer.
La serenidad verdadera no se muestra tanto en la cara como en la profundidad y quietud de la mirada.
Si plantamos un semilla positiva y limpia de pensamientos y nos concentramos en ella, le damos energía al igual que el sol se la da a una semilla plantada en la tierra. Y al igual que la semilla en la tierra despierta, se mueve y empieza a crecer, los pensamientos en los que nos concentramos empiezan a desarrollarse y crecer. Así que sembremos pensamientos positivos. Cada mañana, antes de empezar el viaje del día, sentémonos tranquilamente, en silencio, y sembremos la semilla de la paz. Paz es armonía y equilibrio. Paz es liberación de la carga de negatividad y desperdicio. Hagamos que la paz encuentre su hogar en nuestro interior. La paz es nuestra fortaleza original, la eterna tranquilidad de nuestro ser.
No debemos darle permiso a la mente para alterarse. Una mente alterada se influencia fácilmente. El precio será perder la paz. Aprendamos a mantener nuestra paz liberándonos de los apegos. Competir o compararse con los demás no nos permitirá enfocarnos hacia el interior. Un enfoque interior nos permite mantener la visión en nuestro ser más elevado. Tenemos que recordar nuestra naturaleza original. Nos permite forjar un vínculo con Dios. Entonces se hace fácil reconocer los pensamientos inútiles y reemplazarlos con una perspectiva espiritual. Una mente calmada no es sólo pacífica, está enfocada, concentrada y llena de buenos deseos y sentimientos puros.
La paz no es una actitud pasiva, es un estado activo. Requiere una atención constante el vivir y responder como un ser pacífico ante cualquier trastorno de la vida.
La verdadera paz sólo se puede experimentar cuando dejamos de dar y de tomar pesar. A fin de no dar pesar, necesitamos un corazón claro que no tenga sentimientos enfermizos y para no tomar pesar necesitamos un gran corazón que pueda tolerar y ayudar a los demás a superar sus debilidades. Llenemos nuestra mente con paz y buenos sentimientos y así podremos compartir esa experiencia con otros. Permanezcamos llenos de paz internamente y esta paz alcanzará a las personas que amamos y finalmente al mundo entero.
Necesitamos aprender a crear silencio en nuestras mentes y entonces la paz florecerá en nuestras almas. Veremos la vida con otros ojos. Descubriremos el idioma de Dios. Para permanecer internamente silencioso necesitamos dejar de pensar demasiado. Confiar en uno mismo. Confiar en los demás. Veremos que es más fácil de lo que parece.
Es cuando calmamos la cháchara en nuestra mente que realmente podemos escuchar qué hay en nuestro corazón y encontrar la pureza calmada y clara que yace en el alma. El amor espiritual nos lleva al silencio de nuestro estado original. Este silencio contiene el poder de crear armonía en todas las relaciones y la dulzura para sustentarlas. Y es cuando experimentamos el silencio interior que podemos dejar que Dios entre en nuestros corazones y mentes y nos llene de amor, fortaleza y paz.
La serenidad verdadera no se muestra tanto en la cara como en la profundidad y quietud de la mirada.
Si plantamos un semilla positiva y limpia de pensamientos y nos concentramos en ella, le damos energía al igual que el sol se la da a una semilla plantada en la tierra. Y al igual que la semilla en la tierra despierta, se mueve y empieza a crecer, los pensamientos en los que nos concentramos empiezan a desarrollarse y crecer. Así que sembremos pensamientos positivos. Cada mañana, antes de empezar el viaje del día, sentémonos tranquilamente, en silencio, y sembremos la semilla de la paz. Paz es armonía y equilibrio. Paz es liberación de la carga de negatividad y desperdicio. Hagamos que la paz encuentre su hogar en nuestro interior. La paz es nuestra fortaleza original, la eterna tranquilidad de nuestro ser.
No debemos darle permiso a la mente para alterarse. Una mente alterada se influencia fácilmente. El precio será perder la paz. Aprendamos a mantener nuestra paz liberándonos de los apegos. Competir o compararse con los demás no nos permitirá enfocarnos hacia el interior. Un enfoque interior nos permite mantener la visión en nuestro ser más elevado. Tenemos que recordar nuestra naturaleza original. Nos permite forjar un vínculo con Dios. Entonces se hace fácil reconocer los pensamientos inútiles y reemplazarlos con una perspectiva espiritual. Una mente calmada no es sólo pacífica, está enfocada, concentrada y llena de buenos deseos y sentimientos puros.
La paz no es una actitud pasiva, es un estado activo. Requiere una atención constante el vivir y responder como un ser pacífico ante cualquier trastorno de la vida.
La verdadera paz sólo se puede experimentar cuando dejamos de dar y de tomar pesar. A fin de no dar pesar, necesitamos un corazón claro que no tenga sentimientos enfermizos y para no tomar pesar necesitamos un gran corazón que pueda tolerar y ayudar a los demás a superar sus debilidades. Llenemos nuestra mente con paz y buenos sentimientos y así podremos compartir esa experiencia con otros. Permanezcamos llenos de paz internamente y esta paz alcanzará a las personas que amamos y finalmente al mundo entero.
Necesitamos aprender a crear silencio en nuestras mentes y entonces la paz florecerá en nuestras almas. Veremos la vida con otros ojos. Descubriremos el idioma de Dios. Para permanecer internamente silencioso necesitamos dejar de pensar demasiado. Confiar en uno mismo. Confiar en los demás. Veremos que es más fácil de lo que parece.
Es cuando calmamos la cháchara en nuestra mente que realmente podemos escuchar qué hay en nuestro corazón y encontrar la pureza calmada y clara que yace en el alma. El amor espiritual nos lleva al silencio de nuestro estado original. Este silencio contiene el poder de crear armonía en todas las relaciones y la dulzura para sustentarlas. Y es cuando experimentamos el silencio interior que podemos dejar que Dios entre en nuestros corazones y mentes y nos llene de amor, fortaleza y paz.
Estar en paz con uno mismo
Nada da más felicidad, serenidad y bienestar que estar en paz con uno mismo, y esa paz se genera en nuestro interior, con lo cual, es nuestra responsabilidad decidir en cada momento, cómo queremos sentirnos ante una situación.
1. LA ACTITUD: La Felicidad es una elección que puedo hacer en cualquier momento y en cualquier lugar. Mis pensamientos son los que me hacen sentir feliz o desgraciado, no mis circunstancias. Sé capaz de cambiarte a ti mismo, y el mundo cambiará contigo...Recuerda que lo único que puedes controlar en el mundo son tus pensamientos. ..Aunque cuando uno está verdaderamente enamorado "hay razones del corazón que la razón desconoce y se niega a aceptar".
2. EL CUERPO: Mis sentimientos son influenciados por mi postura. “Nada como una sonrisa…” Una postura adecuada genera una disposición feliz. Es importante también que hagas ejercicio, este nos libera del estres y genera la secreción de endorfinas, que hacen que nos sintamos bien.. Mira siempre hacia arriba y sólo podrás reír, pues no conozco a nadie que haya podido llorar en esa postura.
3. EL MOMENTO: La felicidad no está en los años, meses, en las semanas, ni siquiera en los días. Sólo se la puede encontrar en cada momento. "Hoy es el mañana del ayer…” Además la vida siempre tiene derecho a sorprendernos, así que aprende a vivir el presente sin ninguno de los traumas del pasado ni las expectativas del futuro. Recuerda que la Felicidad no es una meta, sino un trayecto. Disfruta de cada momento como si en el se combinaran tu pasado, tu presente y tu futuro.
4. NUESTRA PROPIA IMAGEN: Debo aprender a amarme a mi mismo como soy. Creer en ti mismo da resultados. Sólo al querernos podemos abrir el corazón a que nos quieran. Cuanto más te conozcas, en mayor medida podrás darte a los demás. Dag Hammarshöld decía: "El camino mas difícil es el camino al interior"... y, al menos una vez en la vida, debemos recorrerlo.
5. LAS METAS: Sabes cual es la diferencia entre un sueño y una meta? Una meta es un sueño con una fecha concreta para convertirse en realidad. Un sueño es sólo un sueño, algo que está fuera de la realidad... así que atrévete a soñar, pero atrévete también a esforzarte por lograr que esos sueños se hagan realidad !!! "Apunta hacia la Luna, pues aunque te equivoques, irás a parar a las estrellas... " Y cuando te pongas una meta difícil o creas que tienes un sueño imposible, recuerda que el éxito es sólo la recompensa, pues lo que vale es el esfuerzo.
6. EL HUMOR: La sonrisa es muy importante para mejorar la autoestima. Cuando sonreímos, aunque no sintamos nada, nuestro cerebro lo entiende como una señal de que todo va bien y manda un mensaje al sistema nervioso central para que libere una sustancia llamada beta-endorfina, que da a la mente una respuesta positiva. Dicen que una sonrisa cuesta menos que la electricidad, pero que da más luz.... Además, con cada sonrisa que le das a alguien o a ti mismo siembras una semilla de esperanza.
7. LAS RELACIONES:La sinergia es unir fuerzas y caminar juntos para conseguir cosas... Siempre que dos o más personas se unen en un espíritu de colaboración y respeto, la sinergia, basada en la comunicación y empatia se manifiestan naturalmente. Trata de entender a las personas que te rodean, quiere a tus amigos como son sin intentar cambiarlos, porque cuando te sientas mal, sin importar cómo sean, el verdadero amigo estará allí para apoyarte y brindarte todo su amor. Así que cultiva tus amistades, pues ellas nos son gratis! La amistad, al igual que la mayoría de los sentimientos, debe fluir de manera natural, debe alimentarse a través de detalles. Por ello la verdadera amistad no puede basarse en condiciones, intereses ni requisitos.
8. EL PERDÓN: Mientras mantengas odios y resentimientos en tu corazón, será imposible ser feliz. Lo maravilloso del perdón no es que libera al otro de su eventual culpa, sino que te libera a ti de un sufrimiento para el alma. La vida es muy bella como para mantener sentimientos negativos en nuestro camino... Piensa siempre en Dios que nos otorga el perdón por todos los "errores" que cometemos , sencillamente porque nos AMA.
9. DAR: Uno de los verdaderos secretos para ser feliz es aprender a dar sin esperar nada a cambio. Las leyes de la energía y la justicia te devolverán con creces lo que des. Si das odio, recibirás odio tarde o temprano, pero si das amor, recibirás multiplicado ese amor. Quien ama de verdad da todo de si .. Sólo el que aprende a dar desinteresadamente, está en camino de descubrir la verdadera felicidad.
10. LA FE: La Fe crea confianza, nos da paz mental y libera al alma de sus dudas, preocupaciones, ansiedad y miedos. Ten fe, esperanza y optimismo en ti mismo y en todos los proyectos que quieras emprender!!! Pero no te asustes cuando dudes, simplemente desea las cosas de todo corazón y lleno de fe porque “Querer es poder”. Dicen que el hombre llega a ser sabio cuando aprende a reírse de si mismo. Así que ríe, ríe alegremente. .. ¡y el mundo reirá contigo! Si pudiéramos practicar tan sólo uno de estos secretos al día, quizás no tardaríamos mucho en acercarnos a la felicidad!
Diez secretos para estar en paz
1. LA ACTITUD: La Felicidad es una elección que puedo hacer en cualquier momento y en cualquier lugar. Mis pensamientos son los que me hacen sentir feliz o desgraciado, no mis circunstancias. Sé capaz de cambiarte a ti mismo, y el mundo cambiará contigo...Recuerda que lo único que puedes controlar en el mundo son tus pensamientos. ..Aunque cuando uno está verdaderamente enamorado "hay razones del corazón que la razón desconoce y se niega a aceptar".
2. EL CUERPO: Mis sentimientos son influenciados por mi postura. “Nada como una sonrisa…” Una postura adecuada genera una disposición feliz. Es importante también que hagas ejercicio, este nos libera del estres y genera la secreción de endorfinas, que hacen que nos sintamos bien.. Mira siempre hacia arriba y sólo podrás reír, pues no conozco a nadie que haya podido llorar en esa postura.
3. EL MOMENTO: La felicidad no está en los años, meses, en las semanas, ni siquiera en los días. Sólo se la puede encontrar en cada momento. "Hoy es el mañana del ayer…” Además la vida siempre tiene derecho a sorprendernos, así que aprende a vivir el presente sin ninguno de los traumas del pasado ni las expectativas del futuro. Recuerda que la Felicidad no es una meta, sino un trayecto. Disfruta de cada momento como si en el se combinaran tu pasado, tu presente y tu futuro.
4. NUESTRA PROPIA IMAGEN: Debo aprender a amarme a mi mismo como soy. Creer en ti mismo da resultados. Sólo al querernos podemos abrir el corazón a que nos quieran. Cuanto más te conozcas, en mayor medida podrás darte a los demás. Dag Hammarshöld decía: "El camino mas difícil es el camino al interior"... y, al menos una vez en la vida, debemos recorrerlo.
5. LAS METAS: Sabes cual es la diferencia entre un sueño y una meta? Una meta es un sueño con una fecha concreta para convertirse en realidad. Un sueño es sólo un sueño, algo que está fuera de la realidad... así que atrévete a soñar, pero atrévete también a esforzarte por lograr que esos sueños se hagan realidad !!! "Apunta hacia la Luna, pues aunque te equivoques, irás a parar a las estrellas... " Y cuando te pongas una meta difícil o creas que tienes un sueño imposible, recuerda que el éxito es sólo la recompensa, pues lo que vale es el esfuerzo.
6. EL HUMOR: La sonrisa es muy importante para mejorar la autoestima. Cuando sonreímos, aunque no sintamos nada, nuestro cerebro lo entiende como una señal de que todo va bien y manda un mensaje al sistema nervioso central para que libere una sustancia llamada beta-endorfina, que da a la mente una respuesta positiva. Dicen que una sonrisa cuesta menos que la electricidad, pero que da más luz.... Además, con cada sonrisa que le das a alguien o a ti mismo siembras una semilla de esperanza.
7. LAS RELACIONES:La sinergia es unir fuerzas y caminar juntos para conseguir cosas... Siempre que dos o más personas se unen en un espíritu de colaboración y respeto, la sinergia, basada en la comunicación y empatia se manifiestan naturalmente. Trata de entender a las personas que te rodean, quiere a tus amigos como son sin intentar cambiarlos, porque cuando te sientas mal, sin importar cómo sean, el verdadero amigo estará allí para apoyarte y brindarte todo su amor. Así que cultiva tus amistades, pues ellas nos son gratis! La amistad, al igual que la mayoría de los sentimientos, debe fluir de manera natural, debe alimentarse a través de detalles. Por ello la verdadera amistad no puede basarse en condiciones, intereses ni requisitos.
8. EL PERDÓN: Mientras mantengas odios y resentimientos en tu corazón, será imposible ser feliz. Lo maravilloso del perdón no es que libera al otro de su eventual culpa, sino que te libera a ti de un sufrimiento para el alma. La vida es muy bella como para mantener sentimientos negativos en nuestro camino... Piensa siempre en Dios que nos otorga el perdón por todos los "errores" que cometemos , sencillamente porque nos AMA.
9. DAR: Uno de los verdaderos secretos para ser feliz es aprender a dar sin esperar nada a cambio. Las leyes de la energía y la justicia te devolverán con creces lo que des. Si das odio, recibirás odio tarde o temprano, pero si das amor, recibirás multiplicado ese amor. Quien ama de verdad da todo de si .. Sólo el que aprende a dar desinteresadamente, está en camino de descubrir la verdadera felicidad.
10. LA FE: La Fe crea confianza, nos da paz mental y libera al alma de sus dudas, preocupaciones, ansiedad y miedos. Ten fe, esperanza y optimismo en ti mismo y en todos los proyectos que quieras emprender!!! Pero no te asustes cuando dudes, simplemente desea las cosas de todo corazón y lleno de fe porque “Querer es poder”. Dicen que el hombre llega a ser sabio cuando aprende a reírse de si mismo. Así que ríe, ríe alegremente. .. ¡y el mundo reirá contigo! Si pudiéramos practicar tan sólo uno de estos secretos al día, quizás no tardaríamos mucho en acercarnos a la felicidad!
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